Publicado por Dr. Mercola. 11/05/2005. Traducido por Vidasostenible.
La controversia que rodea al uso del thimerosal, más conocido por su utilización en vacunas infantiles y vacunas para embarazadas como conservante basado en etilmercurio, con el autismo y otras enfermedades del desarrollo, ha llevado a muchas familias a cuestionar si los riesgos potenciales asociados a las vacunas de los niños de verdad compensan los beneficios.
Sin embargo, según un comunicado de prensa enviado por la National Autism Association, un estudio publicado en Environmental Health Perspectives (EHP), pareció disminuir el daño que el thimerosal puede causar en los niños.
El Estudio con Primates
El estudio se realizó con 40 monos que fueron o bien alimentados con metilmercurio o bien inyectados con dosis de thimerosal similares a aquellas que se encuentran en las vacunas que se inyectan en los bebés y los niños. Se encontró que el etilmercurio que contenía el thimerosal desaparecía más rápidamente del cuerpo que el metilmercurio, el cual persistía mucho más tiempo.
Pero lo que realmente significa esto es que el etilmercurio era mucho más dañino porque cruzaba la barrera hematoencefálica mucho más rápido que el metilmercurio.
De forma engañosa, el EHP enmarcó los nresultados con una conclusión positiva para las vacunas, que era equivocada. Decir que el etilmercurio desaparece de la sangre más rápido y por lo tanto es menos tóxico que el metilmercurio es deshonesto por motivo de omisión: intenta distraer la atención del aterrador hecho de que el etilmercurio llega al cerebro mucho más rápido que el metilmerurio y puede quedarse allí atrapado durante años.
La Aterradora Realidad
- Una cantidad mucho más alta de mercurio inorgánico fue encontrada en los cerebros de bebés monos inyectados con thimerosal que en aquellos a los que les habían dado metilmercurio (hasta el 71 % vs. el 10 %).
- Los cerebros de los bebés monos expuestos al thimerosal contenían al menos el doble de la cantidad de mercurio inorgánico que los de aquéllos que habían tomado metilmercurio.
Fuentes de los estudios:
PharmaLive April 21, 2005
Environmental Health Perspectives April 21, 2005 (Artículo completo gratis)
Wired April 21, 2005
The Tri-Valley Herald April 21, 2005
Es increíble que a pesar del número creciente de estudios disponibles sobre la toxicidad del mercurio, algunas personas están todavía intentando convencer a la gente de que el thimerosal es inocuo. Este reciente estudio ofrece un nuevo ejemplo de por qué debes tener especial precaución al leer los informes de los medios de comunicación dominantes sobre el efecto de los productos farmacéuticos en la salud.
El mercurio es una toxina cuyos efectos varían según la dosis, es decir, la cantidad a la que te expongas es un factor crucial para determinar los efectos que te producirá. La cantidad que un niño puede recibir a través de la administración de una o más vacunas que contienen thimerosal puede ser por decirlo de alguna forma "la gota que colma el vaso".
Sin contar las vacunas, las cantidades enormes de mercurio liberadas en nuestro medio ambiente son todavía una fuente importante de exposición a esta toxina. El mercurio proveniente de lugares como fábricas de cloro termina contaminando los océanos y los lagos y, de este modo, se acumula en los tejidos de los animales, como el pescado, terminando en la gente.
De hecho, el mercurio está tan presente en el ambiente que hay estudios que muestran que uno de cada seis bebés, lo que supone 600.000 al año, nace de una madre cuyo nivel de mercurio es superior al que se considera seguro para un feto. ¿Por qué alguien querría aumentar estos niveles en un bebé poniéndole vacunas con mercurio?
Si estás embarazada o planeas estarlo en el futuro, y tienes amalgamas de plata (50 % de mercurio) en tu boca, deberías pensar en quitártelas para evitar que este mercurio afecte al desarrollo de tu hijo y de paso mejorarás también tu salud. Pero ten cuidado al hacerlo porque la mayoría de los dentistas no disponen de la seguridad y la formación adecuadas para hacerlo sin comportar riesgos, por lo que lo ideal sería buscar un dentista biológico que disponga de la tecnología necesaria para evitar la toxicidad del mercurio al retirarlas, o sacarte simplemente la muela con la amalgama si consideras que es necesario.
Fuente: http://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2005/05/11/mercury-vaccines-part-seven.aspx
Los Devastadores Efectos del Mercurio
Por ejemplo, el mercurio, incluso en bajas concentraciones, se sabe que deteriora la producción de energía de las enzimas mitocondriales. El cerebro tiene uno de los más altos niveles metabólicos de todos los órganos y el deterioro de su fuente de energía, especialmente durante el desarrollo, puede tener consecuencias devastadoras. Además, el mercurio, incluso en cantidades mucho más bajas, se conoce que daña el ADN y las enzimas reparadoras de éste, el cual asimismo juega un papel vital en el desarrollo del cerebro.
Se sabe que el mercurio daña la estabilidad del neurotúbulo, incluso en bajas cantidades. Los neurotúbulos son absolutamente esenciales para la función normal de las células cerebrales. El mercurio activa a las células microgliales, lo cual aumenta la excitotoxicidad y la producción de radicales libres además de la peroxidación de los lípidos, siendo éstos mecanismos centrales del daño cerebral.
Incluso con dosis más bajas de aquéllas que causan daños obvios a las células, el mercurio daña el sistema de transporte del glutamato, lo cual a su vez provoca excitotoxicidad, que constituye un mecanismo central en el autismo y otras enfermedades neurológicas. Irónicamente, el aluminio también paraliza este sistema.
En la página 228, vemos otra admisión de que el gobierno no tiene ningún interés en demostrar la seguridad de las vacunas que contienen thimerosal a pesar de más de 2.000 estudios que muestran los efectos nocivos del mercurio.
Fuente: http://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2004/10/06/blaylock-vaccine-coverup-part-five.aspx
A la edad de 2 años, los niños vacunados han recibido 237 microgramos de mercurio a través de las vacunas solamente, lo que excede con creces los actuales niveles "seguros" fijados por la Environmental Protection Agency de 0.1 microgramos por kg. al día (esto es una décima parte de microgramo, no 1 microgramo) .
Tres días en particular pueden ser señalados como espectacularmente tóxicos para los bebés:
- El día del nacimiento: Vacuna hepatitis B, 12 mcg. de mercurio (30 veces el nivel considerado "seguro").
- A los 4 meses: Vacunas DTaP y HiB el mismo día, 50 mcg. de mercurio (60 veces el nivel considerado seguro).
- A los 6 meses: Vacuna Hep B, Polio, 62,5 mcg. de mercurio (78 veces el nivel seguro)
- A los 15 meses el niño recibe otros 50 mcg. (41 veces el nivel seguro).
Estas cifras han sido calculadas para el peso medio de un niño en kilogramos en cada edad. Estas enormes dosis de mercurio en un solo día son llamadas "dosis de bolus" (dosis grandes de una sustancia química). Aunque exceden con creces los niveles "seguros", no se conducen investigaciones sobre la toxicidad de estas grandes dosis de mercurio en los bebés y los niños.
Inconcebible
Históricamente, la toxicidad del mercurio se ha conocido desde hace más de un siglo. El "Sombrerero Loco" fue más que un personaje de fantasía del cuento "Alicia en el País de las Maravillas". La enfermedad del Sombrerero Loco era bien conocida en la Inglaterra de mediados del siglo XIX, cuando los fabricantes de sombreros estaban expuestos a los vapores del mercurio que usaban para hacer los sombreros.
"El mercurio ha estado durante mucho tiempo asociado con graves enfermedades neurológicas, enfermedades desmielinizantes, enfermedades intestinales, y daños a la vista.
El mercurio de las vacunas, sin embargo, está en la forma de thimerosal, que es 50 veces más tóxico que el mercurio normal. Las razones de esto, son, entre otras:
- El mercurio inyectado es mucho más tóxico que el mercurio ingerido.
- Los bebés no tienen barrera hematoencefálica.
- El mercurio se acumula en las células cerebrales y los nervios.
- Los bebés no producen bilis, la cual es necesaria para excretar el mercurio.
El thimerosal se convierte en mercurio orgánico
Una vez el thimerosal está en el tejido nervioso, se transforma irreversiblemente en la forma orgánica del mercurio. El thimerosal es por tanto un tipo de mercurio mucho más tóxico que el que uno obtendría al comer pescado del mar.
El thimerosal se convierte en etilmercurio, una forma orgánica del mercurio que causa más daño a las células nerviosas. Al no tener los bebés la barrera hematoencefálica completamente desarrollada, su cerebro y su médula espinal están indefensos y desnudos frente a la acción del mercurio. Una vez éste se encuentra en las células nerviosas, cambia a su forma inórganica de nuevo y se adhiere fuertemente. El mercurio puede así permanecer allí durante años, como una cápsula que va liberando tóxico mercurio de vez en cuando, causando una degeneración permanente y la muerte de las células cerebrales.
Bernard también señala que el cuerpo normalmente elimina el mercurio atrapándolo con la bilis, pero antes de los seis meses de edad los bebés no producen bilis. Resultado: el mercurio no puede ser excretado.
Teóricamente, esto significa que los excesos del nivel seguro de mercurio en un solo día que hemos expuesto más arriba, son realmente, teniendo en cuenta este último hecho, 50 veces mayores de lo que hemos expuesto.
Vacuna infantil DPT. Extraído de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Vacuna_DPT
"Composición y presentación de la vacuna contra la difteria
La vacuna contra la difteria se produce por medio del crecimiento de Corynebacterium diphteriae en un medio líquido para que produzca exotoxina diftérica, que se recupera por medio de un filtrado y se inactiva con formaldehído para convertir la toxina en toxoide. La presentación de la vacuna es el toxoide adsorbido en sales de aluminio y conservado con tiomerosal.
Inmunogenicidad y eficacia
Después de la administración de un esquema completo de vacunación, con cuatro dosis en niños y tres en adultos, se ha encontrado que el 95% de las personas vacunadas tienen un nivel óptimo de inmunidad frente a la enfermedad. Con el tiempo, los niveles de anticuerpos detectados en sangre disminuyen, pero pueden encontrarse títulos protectores hasta [sólo]10 años después de la última dosis.
Efectos adversos
(...) Se ha demostrado un aumento del riesgo de una enfermedad neurológica aguda en los tres primeros días después de la aplicación de la vacuna contra la tos ferina, con una frecuencia estimada de entre 0.1 a 3 casos por 100'000 vacunados.
(...) Aparición de encefalopatía en los 7 primeros días tras la administración de la vacuna. Se debe evaluar de forma individual los individuos que hayan presentado otras reacciones consideradas como graves a la vacuna DPT y a los niños con enfermedades neurológicas progresivas."
¿Vale la pena arriesgarse a que tu hijo desarrolle una enfermedad neurológica grave que le afecte a su desarrollo cerebral de por vida debido a los componentes de las vacunas para obtener una inmunidad frente a esas raras enfermedades de tan sólo 10 años como máximo?