Definición de proactividad según Wikipedia:
"Proactividad es un término acuñado por Viktor Frankl, un neurólogo y psiquiatra austriaco que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro Man's Search for Meaning (El hombre en busca de sentido, 1946). Años después el término se popularizaría en muchos libros de autoayuda, desarrollo personal y empresarial gracias al best-seller Los siete hábitos de las personas altamente efectivas del autor Stephen R. Covey.
Proactividad es una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta vital de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida.
El concepto opuesto es el de reactividad, o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y por ende, de los problemas. La definición extendida por Covey dice que la conducta individual es función de las decisiones propias y no de las condiciones. La palabra procede del latín, y está compuesta de dos palabras (pro, raíz latina: pro-, que significa ‘antes de', y «actividad», que significa ‘facultad de obrar', ‘diligencia, eficacia', raíz latina: activitas, activitatis."
La proactividad, aunque durante mucho tiempo ha sido ignorada y no tenida en cuenta, es una cualidad casi imprescindible hoy en día para los seres humanos, debido a la sociedad tan competitiva, tan apresurada y tan independiente en la que nos ha tocado vivir. Este término está adquiriendo cada vez más popularidad debido a que muchas empresas buscan y necesitan este tipo de habilidades en sus trabajadores y candidatos, y por tanto está valorizándose y se le está dando la importancia que requiere.
Es lógico que para desarrollarse en el mundo laboral con éxito, los trabajadores necesitan una serie de habilidades y aptitudes de las cuales algunas se aprenden con la formación académica y otras con la experiencia. Pero la proactividad es una cualidad que ni la formación académica ni la experiencia laboral puede proporcionarnos plenamente si no existe un condicionamiento psicológico y una voluntad en nuestro interior que nos impulse a actuar de ese modo.
La proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad. Ser proactivo no significa actuar de prisa, de forma caótica y desorganizada, dejándose llevar por los impulsos del momento.
Las personas que tienen el hábito de la proactivad no son agresivas, arrogantes o insensibles, como defienden algunos tópicos, sino todo lo contrario: se mueven por valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia.
Las personas reactivas (lo contrario de proactivas) se ven afectadas por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social... Sólo se sienten bien si su entorno está bien. Centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación: en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones. Una persona proactiva, sin embargo, no ve lo que no puede controlar, lo que no puede hacer por no estar a su alcance, sino que se concentra en lo que sí puede hacer, lo que puede lograr, lo que está dentro de sus capacidades. Es decir, ve el vaso medio lleno y no medio vacío. Estas citas, reflejan muy fielmente lo que significa la proactividad:
"Soy sólo una persona. Pero por lo menos soy una persona. No puedo hacer todo, pero por lo menos puedo hacer algo; y porque no pueda hacer todo, no dejaré de hacer lo poco que pueda hacer" Edward Everett Hale.
"Nuestras vidas comienzan a terminar cuando permanecemos silenciosos sobre las cosas que importan" Martin Luther King, Jr.
"Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos puedan cambiar el mundo. En realidad, así es como ha sido siempre" Margaret Mead
"Nadie comete un error más grave que aquél que no hace nada sólo porque puede hacer poco" Edmunde Burke
"No podemos solucionar los problemas usando el mismo tipo de razonamiento que empleamos cuando los creamos" Albert Einstein
"Nunca me preocupa la acción. Lo que me preocupa es la inacción" Sir Winston Churchill
"Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés" Theodore Roosevelt
"El hábito frecuente de no creer que una cosa está mal le proporciona la apariencia superficial de que está bien" Thomas Paine
Ya que hemos llegado aquí, fijémonos en la última cita. Muchas personas saben que hay muchas cosas en nuestra sociedad que no funcionan de la forma que deberían funcionar. Hay muchos aspectos de nuestra sociedad que cambiaríamos porque van mal, son perjudiciales y deberían ser mejores. Pero de esto se dan cuenta muy pocas personas porque muchas cosas, por aceptarlas tal y como son sin cuestionarlas, han adoptado la apariencia "superficial" de que son buenas, son correctas, están bien. Como ejemplo de las cosas que han adoptado la apariencia superficial de estar bien, ser correctas, podemos poner la medicina farmacéutica. Ésta, como es la medicina dominante, es la que domina a los estados, a los gobiernos, a los medios de comunicación y a los ciudadanos. Pero no porque sea la más ampliamente aceptada y la que la mayoría de personas utilizan significa que sea la mejor de las medicinas.
"Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él. Tampoco una verdad puede transformarse en error cuando nadie se adhiere a ella" Mohandas Ghandi.
Por ello debemos abrir nuestro ojo crítico y armarnos con información imparcial y completa sobre cada asunto que queramos comprender y cada problema que queramos solucionar. Esto es la proactividad. Nuestra sociedad corrupta nos obliga a defendernos con este arma, para por lo menos sobrevivir en este mundo de engaños, corrupción y materialismo absoluto.
Sí, pero cuando nos enfrentamos a ese mar de conocimientos y datos que nuestra sociedad contiene, ¿cómo podemos discernir lo que es correcto, de lo que es incorrecto? No podemos, como dice el doctor Joseph Mercola, pero lo que sí nos puede ayudar a elegir aquello que es mejor para nosotros, lo que menos nos perjudicará, es simplemente algo con lo que absolutamente todos hemos nacido. Eso es nuestro "sentido común" o, llevándolo más allá, nuestra "intuición". Esto puede sonar poco científico pero en algunas situaciones puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Pero en la mayoría de los casos, no tendremos que echar mano de la intuición porque vivimos en un mundo de la información global en el que para tomar nuestras decisiones tenemos acceso a unas cantidades de datos, de consejos, de estudios y de informaciones de todo tipo, que nos pueden ayudar a tomar la mejor decisión para nosotros y para los nuestros. Por lo tanto, todo se reduce a informarse y utilizar la facultad que se supone que todos los seres humanos poseemos, "la razón".
Para muchos de vosotros este viaje en busca de la realidad que se esconde detrás de todos esos estudios científicos, esas urgentes y a menudo absurdas recomendaciones diéteticas de los médicos y de los gobiernos y esas asustadizas afirmaciones de que se necesitan más fármacos, puede resultar un poco chocante al principio. Pero a medida que vayáis leyendo sobre el tema, rápidamente vosotros mismos, sin ayuda de nadie, ningún médico, ningún estudio, sólo vuestro propio sentido común, os guiará y veréis a la primera lo que es la paja y lo que es el trigo.
Robert Bernardini, el autor del libro "La verdad sobre la salud de los niños: Guía para comprender, prevenir y curar enfermedades", hace un buen trabajo otorgándonos conocimientos para ser proactivos. A él le importa particularmente que nosotros tomemos la responsabilidad de nuestra propia salud y la de nuestros hijos. Hace una buena recomendación cuando dice: "Debe examinar de cerca la información que recibe del gobierno y de los medios de comunicación. Las decisiones políticas, las guías alimenticias y leyes, son creadas a menudo no tanto para la conservación de nuestra salud, sino para la conservación de beneficios. Mucho dinero puede hacer muchas cosas, incluyendo la influencia en nuestro gobierno. Haga alguna investigación y formule algunas preguntas. No crea necesariamente a alguien sólo porque él o ella salen en las noticias de la noche, en los periódicos o es un tal "experto". Hágase experto usted mismo. Aprenda a buscar respuestas, no acepte lo que le endilgan simplemente, porque LA VERDAD ESTÁ A MENUDO SILENCIONSAMENTE ESCONDIDA. La verdad no está ahí por dinero, está ahí sola. La verdad no hace publicidad." Nos recuerda que no debemos fiarnos de los anunciantes y estar vigilantes que no nos laven el cerebro. Debemos ser constantemente conscientes del hecho de que podemos perder nuestros derechos y libertades de la salud si no estamos educados, conscientes y vigilantes para protegerlos."
Lo que la proactividad nos enseña es que respecto a cualquier problema que nos enfrentemos, es nuestra elección enfrentarnos a él y hacer todo lo que esté dentro de nuestras posibilidades, o rendirnos sólo porque tenemos la impresión de que no vamos a solucionarlo. Esta impresión es falsa, porque:
"Cualquier cosa que hagas tiene repercusiones. Así que decide qué tipo de repercusiones quieres crear"

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