LECHE CRUDA VS. LECHE PASTEURIZADA

La pasteurización destruye enzimas, disminuye el contenido vitamínico, desnaturaliza las
frágiles proteínas de la leche, destruye las vitaminas C, B12 y B6, mata las bacterias beneficiosas, promueve agentes patógenos y está asociada con alergias, incremento de la caries dental, cólico en bebés, problemas de crecimiento en niños, osteoporosis, artritis, enfermedades cardiovasculares y cáncer. La leche sin pasteurizar fermenta naturalmente pero la pasteurizada se pudre; los procesadores tienen que quitar el limo y la pus que se forman mediante un proceso de clarificación centrífuga.

La pasteurización se instituyó en los años 20 para combatir la tuberculosis, la diarrea infantil, la fiebre ondulante y otras enfermedades causadas por la mala alimentación animal y los sucios métodos de producción. Pero los tiempos han cambiado y los modernos tanques de acero inoxidable, las máquinas de ordeño, los camiones refrigerados y los métodos de inspección hacen que la pasteurización sea absolutamente innecesaria para la protección pública. Además, la pasteurización no mata siempre la bacteria de la enfermedad de Johne que se sospecha que causa la enfermedad de Crohn en los humanos con la que la mayoría de las vacas confinadas están infectadas.

La ultrapasteurización es un violento proceso que lleva a la leche desde una temperatura fría hasta por encima del punto de ebullición en menos de dos segundos. Leche limpia sin pasteurizar de vacas certificadas está disponible comercialmente en varios estados de EEUU y se puede comprar directamente de la granja en muchos más. También se puede encontrar en todos los países de Europa: Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Gran Bretaña... España es posible que sea el único país del mundo donde la gente no tiene acceso a la leche sin pasteurizar. Por la salud de todos los ciudadanos, sobretodo de nuestros bebés y niños, que son el futuro, esto tiene que cambiar.

La leche pasteurizada favorece grandes compañías lecheras industrializadas y arruina a los pequeños ganaderos. Cuando los ganaderos tienen derecho a vender su leche cruda no procesada a los consumidores, pueden ganarse el pan decentemente, incluso con pequeños rebaños.

LA LECHE QUE VENDEN ACTUALMENTE ES MUY DAÑINA PARA NUESTRA SALUD

La leche que venden y que todo el mundo compra, porque no tenemos elección, no hay otra, no es una alimento: es casi un veneno. Causa enfermedades, cuando la verdadera leche sin pasteurizar cura y previene todas las enfermedades (ver artículo "Real milk cures many diseases", en www.realmilk.com).

La leche comercial procede de la moderna Holstein, una vaca tratada artificialmente para producir grandes cantidades de leche (tres veces más que la vaca tradicional). Necesita alimentos especiales y antibióticos para sobrevivir. Su leche contiene altos niveles de la hormona del crecimiento de su glándula pituitaria, incluso cuando se le perdonan las indignidades de la Hormona Bovina del Crecimiento modificada genéticamente para empujarla hasta los límites de sus ubres a producir más cantidad de leche.

La verdadera comida de las vacas es hierba verde en primavera, verano y otoño; alimento verde, ensilaje (forraje fermentado en silos), heno y vegetales de raíz en invierno. No es soja, semilla de algodón u otros alimentos comerciales; tampoco sobras de pan, excrementos de pollos o la piel de cítricos, llena de pesticidas. Nutrientes vitales como las vitaminas A y D, y el "Factor Price" (un catalizador liposoluble que proporciona una óptima asimilación de los minerales) son muy abundantes en las vacas que comen hierba verde, especialmente la que crece rápidamente. Las vitaminas A y D disminuyen en gran parte, y el Factor Price desaparece, cuando las vacas son alimentadas con alimento comercial. La soja tiene el perfil proteínico equivocado para las vacas, resultando en un corto periodo de alta producción de leche seguido de muerte prematura. La mayoría de la leche viene de vacas confinadas toda su vida y que nunca han visto hierba verde.

La homogenización es un proceso que rompe los glóbulos de grasa de la leche para que así no suban hacia arriba y se mezclen con la leche, lo que hace imposible que el consumidor sepa la cantidad de grasa que tiene la leche. Como explica este vídeo, la homogenización se ideó simplemente para beneficiar económicamente a la industria láctea (al igual que la pasteurización) y solucionar los problemas de competencia de la leche. Pero este proceso destruye la grasa de la leche, alterándola de tal forma que es dañina para nuestro cuerpo.  Los glóbulos grasos rotos, mucho más pequeños que los normales, son capaces de atravesar las paredes intestinales sin digerirse y viajar a diferentes partes del organismo causando problemas. Unos estudios europeos han relacionado el consumo de leche homogenizada con la enfermedad cardiaca coronaria. 

La leche en polvo desnatada es una fuente de colesterol oxidado y aminoácidos neurotóxicos. Muchas marcas de leche no contienen verdadera leche en sus cartones, sino suero de leche en polvo. Los yogures bajos en grasa y las natas contienen una sustancia viscosa llamada mucopolisacárido para darles cuerpo. La pálida mantequilla de las vacas alimentadas con heno contiene colorantes para que parezca una mantequilla rica en vitaminas de vacas alimentadas con hierba verde. En la producción a gran escala de quesos se usan enzimas de bioingeniería genética. Muchos quesos producidos en masa contienen aditivos y colorantes y otros productos que imitan los quesos contienen aceites vegetales.

LA BATALLA ACTUAL CONTRA LA GRASA

El contenido medio de grasa en la leche de las vacas tradicionales hace un siglo era superior al 4% (o más del 50% de las calorías). Actualmente la grasa comprende menos del 3% (o menos del 35% de las calorías). Lo que es peor, los consumidores han sido engañados para que crean que la leche baja en grasa y desnatada es buena para ellos. Sólo comercializando productos bajos en grasa y desnatados como una comida saludable puede la moderna industria lechera deshacerse del exceso de leche con poca grasa y de mala calidad de los modernos rebaños de alta producción.

La grasa de la leche, es decir, la nata o mantequilla, contiene vitaminas A y D que se necesitan para la asimilación del calcio y la proteína en la fracción de agua de la leche. Sin ellas, la proteína y el calcio son más difíciles de utilizar y posiblemente tóxicos. Además, la nata es rica en ácidos grasos de cadena corta y media que nos protegen contra enfermedades y estimulan el sistema inmunitario. Contiene glicoespingolípidos que previenen el malestar intestinal, y ácido linoleico conjugado (CLA), que tiene fuertes propiedades anticancerí-genas, además de promover la pérdida de peso. Sí, la grasa puede hacerte delgado, si es el tipo correcto de grasa. Porque la grasa saturada de origen animal es un tipo de grasa muy necesaria para nuestro cuerpo, a pesar de lo que nos dicen todos los días las revistas, la televisión y todos los medios.

¡Un ser humano no puede desarrollarse y vivir sano si la única grasa que toma es aceite de oliva! La literatura científica enumera un gran número de papeles vitales que juegan las grasas saturadas: mejoran el sistema inmunitario, son necesarias para unos huesos sanos, proveen energía e integridad estructural a las células, protegen el hígado y mejoran el uso de los ácidos grasos esenciales en el organismo. El ácido esteárico y palmítico, presentes en la grasa de la ternera y en la mantequilla, son la comida preferida del corazón. Como las grasas saturadas son estables, no se vuelven rancias fácilmente, no usan las reservas de antioxidantes de nuestro cuerpo, no inician cáncer y no irritan las paredes de las arterias.

Las peor grasa que podemos comer son los aceites vegetales calentados a altas temperaturas y el aceite vegetal hidrogenado o parcialmente hidrogenado, que se sabe que causan un montón de enfermedades crónicas incluyendo cáncer, enfermedad del corazón, problemas de huesos, infertilidad y enfermedades autoinmunes. Estos aceites son los que aumentan el colesterol, no la grasa saturada, como nos engañan los medios de comunicación para vender todos los productos procesados que contienen los aceites cancerígenos.

El colesterol es la sustancia reparadora de nuestro cuerpo. Cuando nuestras arterias están débiles o desarrollan fisuras, el colesterol es usado para repararlas. Cuando los niveles de colesterol en la sangre son altos, es porque el cuerpo necesita colesterol. Echar la culpa al colesterol de la enfermedad cardiovascular es como culpar de producir el fuego a los bomberos que vienen a extinguirlo. El hecho es que los aceites vegetales calentados a altas temperaturas y las grasas hidrogenadas, tienen radicales libres que dañan a nuestro cuerpo, son oxidantes, dañan nuestras arterias, necesitando más colesterol para repararlas, por eso los niveles de colesterol suben. Las personas mayores suelen tener el colesterol alto porque su cuerpo está envejeciendo y por tanto, necesitan más reparación.

La verdad es que el colesterol es nuestro mejor amigo. Es vital para el funcionamiento del sistema nervioso y la integridad del tracto digestivo. Las hormonas esteroides que ayudan al cuerpo a enfrentarse con el estrés están hechas de colesterol. Hormonas sexuales como estrógeno y testosterona están hechas de colesterol. Las sales biliares que el cuerpo usa para digerir las grasas están hechas de colesterol. La vitamina D, necesaria para miles de procesos bioquímicos, está hecha de colesterol. El colesterol es un poderoso antioxidante que nos protege contra el cáncer. Es vital para las células porque les proporciona integridad estructural y protección.

Espero que todos hayamos entendido ahora como todo lo que nos dicen en los medios son mentiras, cómo los médicos también están engañados, y que nos mantienen lejos de la verdad para que compremos los productos dañinos para nuestra salud que venden en los supermercados actualmente.

Sólo se necesita un poco de sentido común para darse cuenta de que todas las enfermedades crónicas que existen ahora (enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, obesidad, enfermedad autoinmune, alergias) eran inexistentes hace un siglo cuando nuestros antepasados comían la carne con su grasa y la leche con mucha más grasa que hoy. No había aceites refinados ni hidrogenados. Hoy en día los pueblos aislados como los esquimales y personas de tribus y de otras culturas no occidentales comen mucha grasa saturada de animales como focas, animales de caza y de pastoreo, leche entera sin pasteurizar  y no tienen ni cáncer, ni enfermedades cardiovasculares, ni obesidad, ninguna de las enfermedades que aquí son atribuídas exclusivamente a la grasa animal.

Las causa más probable del aumento de las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes, y los desórdenes inmunes es el consumo cada vez más de alimentos procesados industrialmente dañinos y desprovistos de nutrientes: gran aumento del consumo de carbohidratos refinados y aceites vegetales poliinsaturados, las grasas hidrogenadas omnipresentes en montones de productos procesados; y la disminución del contenido de nutrientes de nuestros alimentos, particularmente minerales y vitaminas solubles en grasa (A, D, E y Factor X), vitaminas que sólo se encuentran en las grasas de animales en pasto (no en granjas industriales). 

EL CRIMEN CONTRA LA LECHE SIN PASTEURIZAR (extracto)
por Alton Eliason

Nunca en los anales de la salud y la nutrición ha habido un alimento tan difamado, sobre el que más se ha mentido y conspirado como la leche sin pasteurizar. Fue reverenciada en todo el mundo como el alimento más perfecto, pero su perdición fue planeada en pasos bien organizados para crear la actual leche de larga vida, un producto virtualmente sin vida cuya única comparación con la original es su color.

Aunque cada nuevo procedimiento del procesamiento de la leche ha sido considerado como una mejora de la calidad nutricional y la seguridad, estos pasos realmente llevan a la destrucción de estas propiedades a cambio de la ambición corporativa. En su forma actual de larga vida, la leche no sólo está vacía de la mayor parte de su valor nutricional, sino que puede causar muchos problemas de salud.

La homogeneización ha tenido efectos devastadores en el consumo de leche. Ésta se ha vuelto insípida al quitarle toda la grasa. La industria del cereal ha sufrido irreparablemente desde que la leche dejó de contribuir al sabor del cereal. A pesar de la adición de enormes cantidades de azúcar y aromas de todo tipo, la gente, y los niños en particular, no están comiendo cereales como lo hacían en el pasado.

Las compañías lecheras se amoldaron a la moda de "libre de grasa" reduciendo el contenido graso cada vez más. Pero la gente no bebe las versiones aguadas. Además, aprovechan para empujar a la gente a consumir más leche el hecho de que haya enfermedades como la osteoporosis. Pero esto es una farsa porque las enzimas y vitaminas dela grasa se necesitan para asimilar el calcio. Es un milagro que todavía vendan leche "entera". Pero a no ser que la leche sea sin pasteurizar y sin homogenizar nunca podrá ser "entera".

¿ES ESTÉRIL LA LECHE MATERNA? RECIENTE INVESTIGACIÓN EN LA LECHE HUMANA

por Sally Fallon

Desde los años 40 los científicos no han llevado a cabo ninguna investigación significante en la leche de vaca sin pasteurizar, una lamentable situación atribuida muy probablemente a la poderosa influencia de la industria lechera. El hecho de que nos tengamos que referir a estudios de hace muchos años que muestran la seguridad y los beneficios para la salud de la leche sin pasteurizar ha sido una fuente de crítica hacia el movimiento de la leche sin pasteurizar.

Afortunadamente, investigaciones mucho más recientes existen de las cualidades de la leche humana, y estos resultados son aplicables a la leche de otros mamíferos domesticados: vacas, cabras, ovejas, camellas, búfalos de agua y renos.

Durante muchos años, los científicos creyeron que la leche humana era segura porque era estéril. Esta noción ha dejado espacio al descubrimiento de que la leche humana contiene muchos patógenos. Por ejemplo, científicos en Finlandia detectaron varias cepas de Stafilococus aureus "conocido como el agente causante de infecciones de pecho maternas e infecciones neonatales", en muestras de leche materna[1]. Científicos en Canadá afirman que la leche materna "es un fluido corporal capaz de transmitir patógenos a la sangre cuando es ingerida[2]".

De hecho, en un programa de revisión médica de leche materna exprimida en China, las pruebas revelaron "el hecho alarmante de que nuestro grupo de estudio tiene el más alto grado de contaminación que se ha observado nunca[3]". Las bacterias patógenas en la leche incluían Enterococci y Staphylococcus Aureus. El equipo de investigación especuló que el alto grado de contaminación "podría ser debido a la tradición china de evitar bañarse durante un mes después del parto". Los patógenos se transmiten al bebé vía leche materna desde la piel.

El descubrimiento de patógenos en la leche humana ha coincidido con el descubrimiento de múltiples y redundantes mecanismos antimicrobianos en la leche de todos los mamíferos, que protegen al bebé proporcionándole inmunidad y vinculando o destruyendo los patógenos.
"Los factores protectores de la leche pueden dirigirse tempranamente a la replicación patógena y con más de un compuesto antimicrobiano. La actividad antimicrobiana en la leche humana resulta en factores protectores que trabajan no sólo individualmente sino aditivamente y sinergéticamente[4]".

Estos factores protectores incluyen inmunoglobinas, mucinas, lactoferrina, lactoperoxidasa, oligosacáridos y ácidos grasos de cadena corta y media.

Los compuestos que contienen una molécula de azúcar, como los glicoconjugados y oligosacáridos, son sintetizados por la glándula mamaria. Protegen al bebé lactante inhibiendo la vinculación de patógenos. Estos compuestos son específicos para diferentes patógenos. Por ejemplo, "un fucosiloligosacárido inhibe una infección por el Campylobacter jejuni. La vinculación del Streptococcus Pneumoniae y del enteropatogénico E. coli a sus respectivos receptores es inhibida por los oligosacáridos de la leche humana. La glicoproteína 46-kD, lactaderina, inhibe la vinculación de los rotavirus y la infectividad... una glicopeptida mannosilata inhibe la vinculación del enterohemorrágico E. coli. Un glicosaminoglican inhibe la vinculación de gp120 a DC4, el primer paso en la infección de VIH[5]".

Los factores protectores de la leche no sólo inhiben los patógenos presentes sino que también "anticipan nuevas mutaciones y nuevos patógenos. . .[6]" El factor inmunológico IgA, por ejemplo "parece reflejar memoria maternal a largo plazo." Esto explica la sabiduría china, impresionante para los investigadores, de no bañarse durante un mes después de dar a luz. Cuando el bebé succiona de piel sucia, los factores inmunológicos en la leche pueden programar al bebé para ¡una protección contra una miríada de patógenos para toda su vida! La ciencia médica ha tenido siempre la tendencia de fomentar la actitud de que el hombre puede hacer las cosas mejor que la naturaleza, pero estos estudios sólo pueden inspirar asombro y maravilla por los exquisitos procesos que soportan la vida biológica.

Los componentes protectores de la leche de los mamíferos son en mayor parte moléculas de complejidad enorme, muchas de ellas comprenden compuestos proteínicos con precisos pero frágiles envoltorios. El calor altera e inactiva a la mayoría de ellos, especialmente el rápido y/o prolongado calor de la pasteurización[7].

Que ese calentamiento reduce la habilidad de la leche de proteger contra infecciones es más que sólo especulación. En 1984, investigadores en la India llevaron a cabo una prueba randomizada y controlada con 226 recién nacidos de alto riesgo a los que les daron combinaciones de leche de fórmula, leche materna sin pasteurizar y leche materna pasteurizada. La tasa más alta de infección ocurrió en el grupo al que se le dio leche materna pasteurizada y fórmula (33 %). A aquellos a los que se les dio leche materna sin pasteurizar y fórmula tuvieron un 16 % de infección y a los que se les dio sólo leche materna pasteurizada tuvieron un 14,3 % de infección. La tasa más baja de infección fue de 10,4 % en el grupo al que se le dio leche materna sin pasteurizar[8].

Investigadores en África se interesaron sobre las formas de preservar la leche materna. No se observó crecimiento de patógenos en leche materna sin pasteurizar guardada 4 horas a una temperatura alta (30-38º C), 8 horas a temperatura de una habitación (15-27º C) y 24 horas a la temperatura de un frigorífico (4-10º C)[9]. Por tanto, llegaron a la conclusión de que "aunque una temperatura muy fría (0-4º C) parecía la más segura para el almacenamiento de la leche, para guardarla a corto plazo no se recomienda el congelador debido a los riesgos del proceso de descongelación". Otro estudió mostraba que la leche materna sin pasteurizar era segura para la consumición humana después de pasar 72 horas refrigerada en el frigorífico[10]. El almacenamiento a largo plazo por congelación no causaba problemas de seguridad.

Por desgracia, la leche materna que se dona a bancos de leche humana es pasteurizada rutinariamente, con lo que se destruyen todos los mecanismos protectores que la leche humana puede ofrecer a los bebés prematuros.

Todas estas investigaciones de la leche humana se aplican igualmente a la leche de otros mamíferos. El hecho de que las crías de los animales nacen entre barro y excrementos, hace que los mecanismos protectores en la leche de vacas, cabras, ovejas, etc., sean incluso más concentrados que en la leche humana. Por ejemplo, la lactoperoxidasa, una enzima en la leche sin pasteurizar que mata a los patógenos usando pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno y radicales libres, está diez veces más presente en la leche de cabra que en la humana[11].

Mientras que las investigaciones de la leche humana han revelado el hecho de que la leche sin pasteurizar proporciona una fuerte protección contra cualquier enfermedad, los burócratas en los departamentos de salud y de granjas lecheras de nuestro país se han quedado estancados en la ciencia de los años 40. La próxima vez que uno de ellos te diga que la leche que les das a tus niños tiene que estar pasteurizada para su protección, pregúntales si la leche materna cargada de patógenos que das a tu bebé tiene que pasteurizarse también.

REFERENCIAS:

[1] J Appl Microbiol. 2003;95(3):471-8.

[2] Neonatal Netw. 2000 Oct;19(7)21-5.

[3] J Hosp Infec. 2004 Oct;58(2):146-50.

[4] J Nutr. 2005 May;135(5):1286-8.

[5] Curr Med Chem. 1999 Feb;6(2):117-27.

[6] Adv Exp Med Biol. 2004;554:145-54.

[7] Scientific American, December 1995; Lancet. 1984 Nov 17;2(8412):111-3.

[8] Lancet. 1984 Nov 17;2(8412):111-3.

[9] Cent Afr J Med. 2000 Sep;46(9):247-51.

[10] Eur J Pediatr. 2000 Nov;159(11):793-7.

[11] J Dairy Sci 1991;74:783-787