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¿Pondrías tu cabeza dentro de un horno microondas? (1)
En términos simples, es así, nuestra sociedad moderna está introduciendo todas nuestras cabezas en hornos microondas, queramos o no. Nuestra civilización se ha lanzado a un experimento masivo global con una nueva forma energética de polución del aire, llamada electrosmog o electropolución. Su biofísica es muy simple: el lugar donde todos los aparatitos inalámbricos creados por la física y la ingeniería se cruzan en el camino con nuestros sistemas biológicos. Ahora ha sido probado que el electrosmog es capaz de afectar al ADN de todos los seres vivos y puede incluso estar teniendo un impacto adverso en la atmósfera terrestre. Muy probablemente el electrosmog demostrará ser la mayor amenaza medioambiental de este siglo. Parece que nos enfrentamos a una colisión directa contra los ladrillos básicos que soportan la vida.
Mucha gente hoy en día piensa que no debe haber inquietudes acerca de los campos electromagnéticos de las líneas eléctricas de bandas de frecuencia extremadamente baja (EMF/ELF) porque son seguras e inofensivas, pero nada puede estar más lejos de la verdad. Tres estados y agencias federales de los Estados Unidos reconocen ahora que tales exposiciones están directamente relacionadas con la leucemia infantil. También afirman esto varios gobiernos europeos y la Unión Europea. Nuevos estudios indican que vivir cerca de líneas eléctricas durante la infancia aumenta significativamente el riesgo de sufrir leucemia de adulto también. Antes nadie había seguido a esas poblaciones durante tantos años para que se demostrara ese riesgo, pero ahora está constatado. Como ocurre a menudo con este tipo de casos, tan pronto como un investigador mira, encuentra los efectos. Los estados de California y Connecticut están estableciendo guías para las exposiciones a campos electromagnéticos en algunos casos requiriendo la localización bajo tierra de los nuevos corredores de líneas eléctricas cerca de áreas pobladas. El Reino Unido está considerando comprar propiedades residenciales alrededor de los corredores de líneas eléctricas para que éstos estén más apartados de la población. Además, hay nuevas inquietudes entre los expertos en protección radiológica sobre lo que se ha dado en llamar "electricidad sucia" (dirty electricity), que causa el síndrome del "edificio enfermo" y que ocurre cuando en las casas o en los edificios hay un nivel alto de contaminación electromagnética procedente de múltiples fuentes de radiofrecuencia como por ejemplo los aparatos electrónicos junto con las líneas eléctricas, las cañerías y los aparatos inalámbricos. Se ha visto que la electricidad sucia es la causa del aumento de la diabetes, los dolores de cabeza, los problemas de concentración y la hiperactividad entre los niños, entre otros problemas.
Pero la mayor preocupación en torno al electrosmog actualmente son los productos inalámbricos. Desde la llegada de los teléfonos móviles a finales de los 80, la "revolución sin cables" no ha parado de crecer hasta incluir todo desde acceso a Internet sin cables en escuelas, bibliotecas, hogares, aeropuertos, hoteles y negocios, hasta "Zonas Wi-Fi" en cualquier lugar público, además de numerosos dispositivos de sensor remoto y etiquetas de identificación mediante radiofrecuencia (RFID), ahora insertadas en muchos productos de consumo, pasaportes, pacientes con demencia, mascotas, y bebés en unidades neonatales. La gente se pone pendientes Bluetooth con radiofrecuencia, que lanzan ondas pulsantes directamente a su cerebro. El WiMax es una red inalámbrica que permite a la gente agrupar todos sus servicios de telecomunicaciones recibiendo todo sin cable. El número de personas que abandonan completamente sus teléfonos fijos con cable crece diariamente. A instancias de los gigantes de las telecomunicaciones otra vez, el FCC agrupó todos los nuevos servicios de banda ancha, requiriendo mucha más radiofrecuencia ambiental, bajo las legitimaciones de la ley de telecomunicaciones (Telecom Act, USA), que todavía prohíbe que las exposiciones ambientales de radiofrecuencia sean tomadas en consideración para la instalación de antenas de telefonía. Añade a todo esto muchas instalaciones militares nuevas, como los programas de escudo antimisiles "Star Wars", que crean intensas pantallas de energía de alta intensidad en la ionosfera, exposiciones crecientes de nuestros militares a las armas de alta tecnología, y cientos de nuevos canales de TV y emisoras de radio emitiendo a literalmente millones de vatios de intensidad radiada desde transmisores en tierra y redes de satélites y verás claramente que estamos sumergidos en niveles siempre crecientes de radiación ambiental de radiofrecuencia.
Mucha de esta nueva afluencia de radiofrecuencia ambiental está en las bandas de microondas de frecuencia ultra alta (UHF), la misma forma de energía usada por los hornos microondas pero sin paredes o puertas. No sólo estamos siendo expuestos por nuestros propios productos sino también, como los fumadores pasivos, por los que usan otras personas. Los aparatos de consumo inalámbricos transmiten en un patrón de 360 grados, exponiendo a todos los de alrededor que se encuentren cerca o lejos. Los niños de hoy en día, por primera vez en la historia humana, sufren exposiciones graves prenatales. Los padres colocan radiomonitores de bebé que transmiten radiofrecuencias junto a la cuna para que estén "seguros". Y los niños, al menos en América, tienen un teléfono móvil mucho antes de obtener el permiso de conducir. Los padres a menudo insisten en que sus hijos lleven teléfono móvil. Qué ironía que la ciencia está dando cada vez más señales de alarma pero la mayoría de los padres siguen estando desinformados.
Hay más de 2,2 billones de usuarios de teléfonos móviles en el mundo actualmente con una estimación de 100.000 más uniéndose diariamente en América solamente. Además, cada nuevo diseño tecnológico, como fotos digitales enviadas a través de teléfonos móviles, descargas de música y mensajes de texto, añade otra capa de radiofrecuencia. Todo esto requiere infraestructura de transmisión y cada vez más banda ancha en el espectro electromagnético, lo que significa más transmisores en cercana proximidad a la población. Hace sólo una década, esta exposición apenas existía. Según una estimación los niveles de radiofrecuencia ambientales en Boston y Nueva York han aumentado 100 VECES en comparación con los de hace una década. Un reciente estudio hecho en Europa encontró un aumento del 3.000 % en la radiofrecuencia ambiental en 10 ciudades respecto a hace una década. Como cualquiera puede reconocer, eso es un gran cambio en el medio ambiente. Esto no tiene paralelo con ningún contaminante que exista hoy en día.
Anteriormente al siglo veinte, el campo electromagnético natural de la Tierra consistía en los polos norte y sur, los campos magnéticos fijos que emanan de su núcleo fundido, y los relámpagos de las tormentas. Muy poca radiofrecuencia, e incluso menos radiación de microondas, alcanzaba la Tierra procedente del espacio. Ahora el área completa del espectro electromagnético ha sido llenada en la superficie de la Tierra, debido exclusivamente a nuestra propia electropolución durante los últimos 50 años. Además hemos creado características de propagación de señales como la corriente alterna y la pulsante digital, formas de onda inusuales como la onda senoidal y la de diente de sierra, y densidades de alta potencia en estas bandas que simplemente no existen en la naturaleza. Todo esto son artefactos artificiales hechos por el hombre.
Muchos profesionales de la salud pública en Europa están recomendando ahora evitar prudentemente esta exposición, especialmente los niños, los que, por virtud de su edad, tienen una mayor división celular en su organismo, sus cráneos son más finos, lo que permite una penetración más profunda de las ondas, y tienen el sistema inmune en desarrollo. Pero nuevas tecnologías no paran de aparecer a un ritmo desenfrenado. La gente parece estar adicta a los móviles, a los BlackBerrys y a los sistemas de mensajes instantáneos, y de hecho pueden en realidad estarlo. Algunos estudios han encontrado que la radiofrecuencia aumenta los niveles de endorfina y estimula los centros de placer del cerebro. Los fabricantes de esos productos han avisado de que producen fuertes frecuencias eléctricas y una señal de radiofrecuencia que alcanza directamente los ojos de quien los usa. Dos recientes estudios han encontrado melanoma en los ojos que han sufrido tales exposiciones. Un estudio encontró electrofrecuencias de 900 miligauss con algunos BlackBerrys (los aumentos en las tasas de leucemia empiezan a 2 miligauss).
Además, ciudades y pueblos enteros se están volviendo Wi-Fi sin ni siquiera pensar en las consecuencias. Nueva Orleans, tras el Huracán Katrina, puede que nunca reconstruya el sistema de línea de teléfono por cable otra vez. Grupos de antenas se montan en torres, encima de edificios altos y tanques de agua, enganchadas a los lados de complejos de apartamentos, y escondidas a menudo en huecos de ascensores, silos o graneros y campanarios de iglesias. En las ciudades son montadas en los postes de las farolas, creando una exposición omnipresente a sólo tres metros de la mayoría de las calles de la ciudad y pisos, irradiando directamente a la gente las 24 horas y los 7 días de la semana. Tampoco debería activarse un sistema Wi-Fi que cubra toda una ciudad o un pueblo sin estudios epidemiológicos.
Tales sistemas están siendo enfrentados por los ciudadanos en San Francisco, varias poblaciones en el sur de California, Minnesota, Massachusetts, Maine, Illinois, y en Canadá y Europa. La gente está enfermando una vez estos sistemas empiezan a funcionar. El gobierno alemán en 2007 advirtió a sus ciudadanos que no usaran la tecnología Wi-Fi de routers inalámbricos, especialmente en los colegios. El gobierno aconsejó que la gente usara la variedad de cable tanto para Internet como para teléfonos fijos del hogar. En los Estados Unidos, [al igual que en muchos otros países, incluido España] a muchas de estas tecnologías se les concede una "exclusión categórica" y carecen de licencia o regulación por ninguna entidad gubernamental porque se presume que operan bajo un cierto umbral de potencia requerido para el calentamiento de tejidos. Pero la realidad es que laboratorios independientes han descubierto que muchas veces las emisiones de estos aparatos superan incluso los pocos estándares requeridos que existen y no hay ninguna supervisión o seguimiento por parte del gobierno de este asunto.
Numerosas comunidades están oponiéndose a las antenas cerca de colegios y barrios residenciales. Pero cientos de miles de nuevas antenas de telefonía son necesarias para ofrecer cobertura debido a la demanda de todos los aparatos inalámbricos. La construcción de la infraestructura inalámbrica no está completa en ningún sitio. La tecnología de "tercera generación" necesita infraestructura cada 1-4 kilómetros. Hay nuevos servicios de banda ancha que permiten todo desde llamadas, mensajes de texto y descargas de Internet en una pantalla de teléfono móvil o en un portátil inalámbrico. Además, haciendo gala de la competición con las redes de cable, las telecoms pueden ahora ofrecer hasta programación de TV. Esto significa que la antena de telefonía móvil de ayer se ha transformado en una estación de emisión de TV además. Como consumidor, si quieres usar estos sistemas inalámbricos, estás pidiendo que alguien viva cerca de la infraestructura de emisión. Con el tiempo, la tendrás también al lado de tu casa. No tendrás donde esconderte.
La ciencia está también revelando un paisaje desolador de lo que la exposición a la radiofrecuencia puede hacer, amenazar la salud de nuestro planeta en todos los niveles, desde las plantas hasta los humanos. Hay un creciente montante de evidencia de que la exposición a largo plazo de bajo nivel a la radiofrecuencia es igual de peligrosa que la exposición a corto plazo, como la de los rayos x, por ejemplo. En esencia, estamos enfrentándonos a una forma totalmente nueva de polución, una forma energética. El mundo no humano es afectado del mismo modo. La radiación electromagnética puede causar la pérdida prematura de hojas de los árboles y hacerlos más susceptibles a enfermedades. Hay pruebas de que la radiofrecuencia procedente de torres de TV, radio y telefonía móvil baja la producción de leche de las vacas, causa deformidades en anfibios, baja la reproducción en animales y pájaros, y causa confusión, errores de navegación y muerte en los pájaros migratorios.
Extraído del libro: Electromagnetic Fields: A consumer's guide to the issues and how to protect ourselves, B. Blake Levitt. Traducido por VidaSostenible.
5, nov | sin comentarios vidasostenible En: El peligro inalámbrico compártelo Tags: telefonia movil

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