Ahora que se acerca la estación de la gripe, de la fiebre y de los resfriados, deberíamos incluir en nuestra dieta alimentos que complementen las deficiencias que podemos adquirir debido a la estación:
- Tenemos cada vez menos Vitamina D disponible. debido a la creciente reducción de horas de sol, y a la debilidad de éste. La Vitamina D es esencial para el funcionamiento completo de nuestro sistema inmune. Nuestro cuerpo no puede almacenar Vitamina D durante mucho tiempo y muchos de nosotros nos podemos enfrentar a serias carencias de ésta, especialmente importante para los niños, porque es crítica para su crecimiento y desarrollo normales.
- Tenemos un estilo de vida mucho más sedentario que en verano: Debido al frío, no salimos mucho de casa, o si salimos, no vamos andando a los sitios; y no practicamos tanto deporte como lo hacíamos en verano o en otros meses menos fríos. Esta reducción tan marcada de la actividad física de nuestro cuerpo hace que éste no funcione óptimamente y que el sistema inmune esté en baja forma.
- Y para colmo: Es la estación de los dulces: los turrones, mazapanes, pasteles... El azúcar y los carbohidratos refinados (pan, pasta, galletas) tienen un efecto muy dañino en todo nuestro organismo, alteran el metabolismo, provocan subidas y bajadas de azúcar muy pronunciadas y crean notables depósitos de grasa. Todo esto sin ningún beneficio a cambio, porque no proporcionan ningún nutriente o vitamina. El azúcar hace que el sistema de nuestro cuerpo en general funcione mal y esto repercute como no en el funcionamiento de nuestro sistema inmune.
Pero la buena noticia es que podemos remediar en gran parte estos impedimentos estacionales que se interponen en nuestra salud.
Siempre se nos ha dicho que el alimento para la prevención de resfriados y gripes y el fortalecimiento de nuestro sistema inmune es solamente una fruta: la naranja. La naranja, al igual que todas las frutas, es en efecto beneficiosa para nuestro cuerpo gracias a su contenido en vitamina C. Pero en realidad, la naranja o la fruta en general no es el único alimento que tiene el poder de fortalecer nuestro sistema inmune, ni tampoco es el más poderoso en esta labor.
Estos son los alimentos que no nos dicen que debemos comer o incluir de vez en cuando en nuestra dieta para tener un sistema inmune sano, y son los más poderosos, no sólo para fortalecer nuestro sistema inmune, sino para fortalecer y sanar el conjunto de nuestro organismo. En realidad, son unos alimentos fundamentales en la dieta de un ser humano sano, que nuestros antepasados comían para asegurarse la salud cuando no había medicamentos:
§ Leche cruda (sin pasteurizar) ecológica de vacas en pasto.
§ Alimentos fermentados como el kefir, el kimchee, los encurtidos en vinagre, la col fermentada (sauerkraut, chucrut), los vegetales lacto-fermentados, etc.
§ Huevos crudos ecológicos.
§ Carne de ternera alimentada en pasto (no con cereales).
§ Frutas y verduras locales.
§ Setas, especialmente Reishi, Shiitake y Maitake, que contiene beta glucanos (que realzan el sistema inmune).
§ El ajo, un potente antimicrobiano que mata a la bacteria, los virus y los hongos.
§ Hierbas y especias como la cúrcuma, el orégano, la canela, la pimienta, etc.
La Vitamina D, a falta de sol, la podemos obtener del pescado: órganos y piel de los peces, marisco y huevos de pescado. Hay algunos que no están acostumbrados a comer estas partes del pescado, pero es ahí donde reside la valiosa Vitamina D, así que cada uno, que decida si vale la pena.
[No es tan difícil comer pescado alto en vitaminas y bajo en toxinas (mercurio, PCBs). Se trata de elegir los pescados más pequeños (los grandes son los más contaminados). Por ejemplo, las sardinas o los boquerones fritos comidos con su piel son una fuente enorme de Vitaminas D y A y ácidos grasos Omega 3. Evita comer peces pescados en el mar Mediterráneo porque en este mar hay una gran cantidad de mercurio y otros contaminantes.]
La Vitamina D se encuentra también en huevos y leche de animales que han estado expuestos al sol, igualmente se encuentra en la grasa de la carne de animales que han estado en el exterior.
Para contrarrestar la falta de actividad física que estos meses acarrean es mejor aprovechar cualquier ocasión para andar un poco, correr (si hace frío, bien abrigados), o hacer ejercicio en casa con bicicleta estática o con un poco de música. Lo importante es no acostumbrarse al sedentarismo y no dejar que el frío te quite las ganas de salir a la calle.
Los productos altos en azúcar deberían ser evitados totalmente, porque añadidos a la falta de movimiento físico pueden de verdad causar cambios negativos en nuestro cuerpo y nuestro aspecto. Sin embargo, es importante no la cantidad de alimentos que ingerimos, sino la calidad. Si consumimos productos ecológicos en su mayor parte y del tipo de los que he recomendado en la lista anterior, nuestro cuerpo estará más que satisfecho y no entraremos en un ritmo de aumento de peso que será un agobio cuando llegue el buen tiempo, y queramos desembarazarnos de él.

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