Por Vidasostenible
Supongo que habrás respondido NO por la sencilla razón de que eres consciente de que la radiación de microondas puede dañar tu cuerpo. Cualquier consumidor que haya usado un horno microondas entenderá seguramente su potencial de causar daño y agradecerá que el aparato esté diseñado y protegido de tal forma que las microondas (o gran parte de ellas) no salgan al exterior.
Sin embargo, no tanta gente da por hecho que exactamente el mismo tipo de energía que utiliza el microondas para calentar o cocinar la comida están utilizando ellos, sin paredes ni sistemas de protección como tiene el microondas, cuando conversan con sus teléfonos móviles, cuando encienden el dispositivo de su antena Wi-Fi para conectarse a Internet, cuando hablan por su teléfono fijo inalámbrico, cuando juegan a la consola de videojuegos con un mando inalámbrico o cuando usan su ordenador con dispositivos inalámbricos Bluetooth como por ejemplo un teclado o un ratón sin cables,
Hay algo extremadamente contradictorio que se puede apreciar en la opinión de la mayoría de las comunidades locales o nacionales sobre este asunto. Cuando una comunidad de vecinos tiene la mala suerte de que le colocan de la noche a la mañana una antena de telefonía móvil próxima a su residencia, las protestas y los recursos legales ocurren a menudo si no casi siempre. La respuesta de los ciudadanos es prácticamente unánime en contra de las infraestructuras de antenas cercanas a su residencia. Las denuncias de casos demostrados de muertes y enfermedades de numerosos vecinos en proximidad de estas antenas son abundantes tanto nacional como internacionalmente.
Lo contradictorio de esto es que las comunidades de vecinos y los pueblos, eligen también unánimemente conexiones inalámbricas Wi-Fi para Internet frente a conexiones por cable, aceptando gustosamente la implementación de antenas Wi-Fi en todos los edificios que sea necesario y más gustosamente aún el hardware Wi-Fi en su hogar (similar a mini-antenas de telefonía que emiten microondas sin pausa, con alcance de varios centenares de metros).
La mayoría de los ciudadanos, aunque no quieran ver que les instalan una antena de telefonía cerca de su casa, sí están dispuestos en cambio a instalar una antena de este tipo, aunque de menor tamaño, dentro de su casa, al eligir el uso de conexiones Wi-Fi para Internet, y la mayoría de los hogares que tienen una línea de teléfono, eligen un teléfono fijo inalámbrico, con otra antena emisora de microondas a gran potencia y alcance, para su hogar.
Al mismo tiempo, estos mismos ciudadanos piensan que usar su teléfono móvil de forma habitual (aunque sea por poco tiempo) no es tan peligroso como vivir cerca de una antena de telefonía. Cuando la realidad es que, por mucho que les pese, usar el teléfono móvil de forma habitual es mucho más perjudicial para la salud que vivir cerca de una antena de telefonía.
Todos los ciudadanos que piensen de esa forma, y tomen esas decisiones, tienen un problema bastante gordo. Este problema tiene nombre, se llama IGNORANCIA. Pero, una vez que sepan el error que han cometido, no deben culparse a ellos mismos únicamente de esa falta de información sobre la realidad de estos aparatos con la que han vivido todo este tiempo. La culpa de esa falta de conocimiento de la realidad, la tienen, en parte, el Estado y las empresas que producen y venden tales aparatitos inalámbricos. Porque el Estado, cuyo deber es proteger la salud pública, no sólo no ha comenzado a tomar cartas en el asunto y a establecer nueva legislación, límites y regulaciones en torno al imparable surgimiento de aparatos inalámbricos que emiten microondas y a su rápida propagación por todos los lugares habitados, sino que tampoco ha hecho lo menos que podía hacer, que es informar a la población de los potenciales riesgos que esta tecnología supone para la salud, y recomendar disminuir su uso en la medida de lo posible.
El gobierno español está ignorando (de ahí la "ignorancia") uno de los más importantes asuntos de salud pública que existen ahora mismo y que existirán más adelante. Este asunto es más importante que la "gripe porcina", las vacunas, y otras muchas "estafas". Las empresas que producen y comercializan estos aparatos, son culpables en más alto grado aún porque saben de primera mano el daño que pueden hacer sus productos al ser humano y aún así los venden, pero no sólo eso, no avisan a nadie absolutamente, ni siquiera al gobierno, de los efectos perniciosos que producirán esos sistemas inalámbricos a quien los use.
Este problema debería ser tomado seriamente en consideración por el gobierno porque, según algunos expertos, la magnitud del daño que conllevará puede superar al del tabaco (que sí ha sido tomado en cuenta por los legisladores). Al igual que los "fumadores pasivos" sufren sin culpa los efectos del tabaco, la contaminación por radiofrecuencias no afecta sólo a la familia que instala su aparato Wi-fi en su casa, o un teléfono inalámbrico DECT en su hogar. Estos aparatos afectan por igual a todas las casas o pisos colindantes, además de a todos los cercanos, porque las microondas de estos aparatos tienen un radio de alcance de varios centenares de metros. Esto supone que uno no puede tener nunca la garantía de que su hogar esté libre de microondas, aunque él mismo no use estos aparatos en su casa, a no ser que viviera aislado de los demás. Sin hablar ya de las terroríficas exposiciones a radiofrecuencia Wi-Fi en escuelas, universidades, bibliotecas e incluso pueblos enteros. Las consecuencias para la sociedad de estas múltiples exposiciones son inimaginables, pero son posibles. Piensa sólo por un momento que existan personas que no puedan vivir donde están estas microondas -es decir, en cualquier zona poblada- porque les afectan seriamente la salud. Esto desencadenaría una tremenda fragmentación en la sociedad porque esas personas, al estar enfermas, no podrían trabajar, y la pérdida de fuerza de trabajo y la paralización de empresas serían inminentes. No estamos describiendo ninguna hipótesis exagerada. El colapso de la sociedad debido a una epidemia de enfermedades relacionadas con las radiofrecuencias de microondas es cada vez más factible a medida que los peligrosos niveles existentes en la vida diaria de las personas no hacen sino aumentar con nuevos aparatos y mayor cobertura. Hay datos epidemiológicos de enfermedades que confirman lo que apuntamos.
A medida que avanza el tiempo, los casos de la enfermedad conocida como "electrosensibilidad" se multiplican en todo el mundo. Para mucha gente, los umbrales de tolerancia de su organismo a este omnipresente "electrosmog" en nuestra sociedad han sido rebasados y destruidos. Esta gente está enferma, con una enfermedad nueva y rara para muchos, pero que dentro de poco será, estoy convencido, una enfermedad de lo más común y habitual en gente de todas las edades. Seguro que muchos de los que estáis leyendo esto tenéis signos de ella, aunque aún no lo sabéis. Los síntomas son muy variados, y probablemente creáis que estáis sufriendo de otra enfermedad o problema de salud, y vuestro médico de hecho la última causa que asociará a vuestro problema será la radiofrecuencia o el electrosmog, en el caso de que tenga la voluntad de encontrar una causa, lo que la mayoría de los médicos de la medicina convencional no hacen y no están tampoco obligados a hacer. Lo único que deben hacer, es recetar algún medicamento que pueda controlar alguno de los síntomas que vosotros le especificáis, eso es todo lo que constituye su trabajo. Nada más. Proporcionaros algún que otro veneno farmacéutico para aliviar los síntomas/empeorar vuestra salud.
Según el Dr. Gerald Goldberg, autor del libro Would you put your head in a microwave oven?, "las consecuencias sanitarias derivadas de una exposición contínua de baja potencia a la radiación de microondas pueden ser catastróficas."
"El uso de las tecnologías de microondas aumenta a diario. Esto es obvio para cualquiera que se haya dado cuenta del aumento en las capacidades globales de comunicación. Los riesgos y las consecuencias sanitarias están ya bien documentados. La radiación de microondas está presente.
"Está bien establecido en la literatura médica y científica que hay un periodo de tiempo de aproximadamente 5 a 7 años desde el momento de la exposiciones iniciales a la radiación hasta el desarrollo de una enfermedad reconocible.
"La radiación de microondas no deja ningún residuo en el cuerpo que te indique que es ella la que ha causado una enfermedad. Lo que distingue la radiación de microondas de otros agentes causantes de enfermedad es el patrón de daño que produce, el cual es reconocible a través de estudios dosimétricos y científicos, algunos de los cuales presento en mi libro.
"Lo fundamental que hay que apreciar en este análisis no es reconocer si existe o no una peligrosa arma, lo cual es obvio, sino también que todos estamos siendo disparados con ella.
"La radiación de microondas representa un riesgo extremo de salud pública que puede que no sea reconocido completamente hasta los próximos 5 o 7 años. En el momento en que esta epidemia sea reconocida justamente como lo que es, ya habrá sido afectada o incapacitada hasta el 60% o 75% de la población general. Tenemos delante de nosotros una potencial crisis sanitaria que dañará a la mayoría de las naciones industrializadas. Si estas estimaciones son correctas estamos en el borde de una crisis que nuestra infraestructura sanitaria no será capaz de contener."
El libro de Goldberg detalla los mecanismos de daño que usa la radiación de microondas y todos los tipos de enfermedades y síntomas que puede desencadenar. Todo ello corroborado por detalladas referencias de estudios.
En los "Mecanismos de Daño", explica:
"Lo que es único en la radiación de microondas es su habilidad para penetrar profundamente dentro de los tejidos y cocinarlos o calentarlos. Esto es bastante obvio para cualquiera que haya usado un horno microondas para descongelar un pollo asado de 4 kg o simplemente para calentar una taza de café o hacer palomitas.
- ¿Por qué es un problema también la exposición lenta o la exposición a baja potencia de microondas?
1. No importa lo pequeña que sea la dosis que se reciba en el exterior del cuerpo, la radiación viajará profundamente dentro del organismo y afectará a tejidos del interior.
2. Sin importar el tipo de exposición, los efectos de la radiación son acumulativos. Esto significa que si tú recibiste una exposición grande durante un corto periodo de tiempo o si recibiste una exposición a bajas dosis durante un periodo largo de tiempo los resultados son los mismos. La exposición total es acumulativa. En otras palabras: NO HAY UNA DOSIS SEGURA.
Estos datos implican múltiples consecuencias. Ahora veremos qué tejidos son afectados y qué tipo de daño sufren.
1. Los tejidos sólidos y grasos son los más afectados. Éstos constituyen los órganos más importantes del cuerpo, incluyendo el cerebro, la médula espinal, el cartílago y los huesos.
2. La exposición a la radiación o al calentamiento de las microondas aumenta el daño oxidativo. Además, la radiación de microondas tiende a usar ciertos antioxidantes críticos, especialmente la catalasa y el SOD (super oxide dimutase). Los animales con niveles bajos de estos antioxidantes se ha visto que tienen una esperanza de vida más corta.
3. La exposición a la radiación o al calentamiento de las microondas disminuye el metabolismo celular.
4. El calentamiento hace que los vasos sanguíneos tengan espasmos y pueda cortarse el flujo sanguíneo.
5. El calentamiento de las microondas causa daño por quemaduras dentro de los tejidos vivientes. Son quemaduras similares a las de segundo grado que causan ampollas. Cuando ocurren dentro de un tejido pueden producir un espacio lleno de fluido llamado quiste.
6. La radiación de microondas puede perjudicar la comunicación entre las células, esto es observado en el encefalograma (EKG), y en muchos estudios que revelan la disminución del funcionamiento eléctrico de las señales entre las células que va acompañada por la fatiga del individuo."
En el Capítulo Tercero, Goldberg relaciona el aumento de la radiación con el incremento simultáneo de ciertas enfermedades en la sociedad. Usando gráficos de enfermedades, demuestra cómo el aumento paralelo y simétrico de ciertas enfermedades como tumor cerebral, leucemia, linfoma de Hodgkin, cáncer testicular, cáncer de laringe, cáncer de próstata y cáncer de útero, a lo largo de amplias zonas geográficas, refleja una fuerza común que está actuando igualmente en todas esas regiones. Los gráficos también demuestran que es la tasa de aumento, no el número absoluto de casos en una región determinada, lo que es importante. Es clave saber que la radiación de microondas no es la única causa de enfermedad. Es sin embargo uno de los pocos agentes causantes comunes que unen enormes segmentos de población recreando y produciendo patrones de enfermedad similares en lugares ampliamente separados geográficamente.
Bibliografía: GOLDBERG, G. Would you put your head in a microwave oven? AuthorHouse, 2006.
Más información: Biolectrica.es

Lo de las ondas de los teléfonos móviles me recuerda el asunto del amianto: las autoridades tardaron más de 70 años en reconocer que era tóxico y en prohibir su uso en la construcción.
Las predicciones que aquí se exponen no son exageradas. Creo que el número de muertes producidas por estas ondas nocivas será en el futuro comparable al que provocan los accidentes de tráfico.
Pero como hay negocio y grandes firmas (léase telefónica, telecom, etc.), una vez más los gobiernos miran p'a otro lao, cuando no son cómplices.
Feliz navidad
6000000 de seres humanos que eliminó Hitler no sagnificaran nada comparado con el daño que provocaran a futuro estas armas que nosotros mismos estamos financiando con nuestro propio dinero, con las cuales todos estuvimos felices creyendo que eran lo ultimo de lo ultimo.estos sinverguenzas seguiran diciendo que esta tecnologia (que por cierto es antigua ya que se uso en la 2º guerra mundial en los radares)es inofensiva, yo y mi familia ya estamos sintiendo sus conocidos efectos: calor exesivo, dolores de cabeza, insomnio, sumbidos dentro del cerebro, estres, cambio de personalidad, alergias, picazon de los ojos, etc. etc. sin contar que mi hijo a los 16 años dejo el colegio presentando luego problemas cerebrales y nerviosos, desde entonces la vida ya no es igual. será que vale la pena la "TECNOLOGIA"