Extraído del libro: The Truth about Children's Health. The Comprehensive Guide to Understanding, Preventing and Reversing Disease. (La Verdad Sobre la Salud de los Niños. La Guía Exhaustiva para Comprender, Prevenir e Invertir Enfermedades).Por Robert Bernardini, M.S.

Más información sobre el libro

Traducción de Vidasostenible de las páginas 277-290 (dentro del Capítulo XI: La verdad sobre las vacunas)

George Bernard Shaw, uno de los grandes genios del siglo XX, escribió: "Todas las grandes verdades comienzan siendo blasfemias". Conviene tener esta frase en mente al leer lo que sigue.

Las vacunas, no sólo son arriesgadas, sino que el entendimiento de cómo funcionan éstas y la inmunidad en general está incompleto. Los conceptos de la inmunización están llenos de suposiciones y afirmaciones repletas de imaginación. Barbara Loe Fisher comenta la falta de comprensión que tiene la comunidad médica en lo que se refiere al sistema inmune. "Recuerdo cuando me encontraba en un laboratorio de la FDA... hablando con el Dr. Chuck Manclark, quien... condujo la investigación de la vacuna de la pertussis durante muchos años en el Bureau of Biologics... En una conversación que tuve con él me contó que el problema de crear una vacuna segura y efectiva de la pertussis era que la ciencia médica todavía no entiende realmente con precisión cómo actúa la bacteria de la pertussis en el cuerpo humano durante el curso de una enfermedad natural y de este modo era difícil desarrollar una vacuna con los componentes adecuados... Si añades este vacío básico de entendimiento a la limitada comprensión de la ciencia del funcionamiento preciso del sistema inmune humano y cómo interactúa éste con el sistema neurológico, una nueva frontera que está siendo explorada actualmente por los nuevos neuroinmunólogos y los biólogos moleculares, abres una ventana a un posible cálculo erróneo de los efectos biológicos debidos a la manipulación del sistema inmune humano con antígenos individuales y múltiples a lo largo del tiempo en que las vacunas han sido implementadas en la población." (109)

¿Cómo, entonces, puede estar alguien seguro de que la vacuna que se está inyectando en bebés, niños, o adultos, funcionará, si la ciencia y la comprensión de las vacunas y el sistema inmune humano están aún incompletos? ¿Y cómo pueden estar los fabricantes de las nuevas vacunas tan seguros sobre ellas que no sólo las recomiendan sino que también obligan a los niños a ponérselas?

Vamos a echar una ojeada a la historia de la ciencia de la inmunología para ver de dónde vino ésta, cuáles fueron las primeras teorías y por qué las enfermedades no siempre siguen las reglas que ésta ha inventado.

A mediados del siglo XIX hubo un debate en el seno de la comunidad científica, cuyo resultado sentaría las bases del actual paradigma médico sobre la causa y la prevención de enfermedades. Los principales participantes del debate fueron Louis Pasteur y Claude Bernard. Pasteur (1822-1895) creía que la enfermedad venía de microorganismos preexistentes que invadían el cuerpo humano. También creía que las bacterias normalmente no se encuentran en el interior del organismo. Según él, los tejidos de animales normales y saludables debían ser totalmente estériles bacteriológicamente. Él argumentaba que las bacterias provocaban la descomposición o putrefacción de las células, causando de este modo una enfermedad.

Naturalmente, la ciencia ha demostrado que Pasteur estaba equivocado en eso. Desde entonces, los bacteriólogos han descubierto que todos los animales necesitan bacteria saludable en sus organismos para vivir. De hecho, los animales que han nacido en condiciones asépticas (sin gérmenes), han sido guardados en jaulas estériles, y han sido alimentados con comida y agua estériles no viven más de unos pocos días. Parece ser que esta "contaminación" por bacteria exterior es esencial para la vida y la salud. (110)

Pasteur era un químico francés que se hizo famoso por inventar un proceso de calentamiento que impedía que el vino fuera invadido por hongos y permitía aumentar su tiempo de conservación. Esto ocurrió en una época en la que los hongos estaban afectando tan seriamente los viñedos que la industria vinícola estaba al borde del fracaso financiero. Su método de calentamiento, la "pasteurización", le hizo ganar fama instantánea, y empezó a ganarse la vida vendiendo vino y cerveza. Él no era ni siquiera médico o bioquímico, pero se le otorgó un título honorario de doctorado que le hacía aparentar más de lo que en realidad era. (111)

Pasteur fue un escritor prolífico y poseía una elocuente y efusiva personalidad. Él fue quien promovió sus propias teorías con entusiasmo, pasión y convicción, intentando llevar a cabo la misión de predicar sus ideas por todo el mundo. Esta actitud y energía supuso un gran empuje para que sus ideas fuesen reconocidas, lo que a su vez avanzó su carrera profesional y sus teorías. Lo fundamental es que él no era sólo un científico, sino un buen vendedor. Y, sus teorías originales de que la sangre y todo lo que constituye el organismo de una persona sana no deben tener ni un solo microorganismo no sólo han sido probadas falsas, sino que han sido ignoradas y olvidadas intencionadamente. A pesar de esto, la comunidad científica todavía lo considera un héroe.

Claude Bernard (1813-1878), por otra parte, no sólo tenía una personalidad diferente (era callado y reservado), sino también distintas ideas sobre el origen de las enfermedades. Bernard creía que las enfermedades no eran causadas por invasores del exterior. Él creía que "el microbio no es nada, el terreno lo es todo". Otros, más notablemente Antoine Bechamp (1816-1908), un médico, químico y bioquímico, mantenía que no era necesario ningún germen o microbio externo para que una persona se pusiera enferma. Una frase atribuida a Bechamp es: "La enfermedad nace de nosotros y dentro de nosotros". (112)

En el estudio de los Gatos de Pottenger (ver el Capítulo XII), los gatos sanos, alimentados con la dieta saludable, eran generalmente encerrados junto con los enfermos. Los gatos enfermos tenían todos los tipos de enfermedades que uno podría clasificar como "contagiosas". Pero los gatos sanos nunca enfermaron, nunca "cogieron" las enfermedades "contagiosas". O bien los gatos sanos (que nunca fueron inmunizados) tenían un sistema inmune tan fuerte que repelía los sucios gérmenes de los gatos enfermos, o bien algo más estaba ocurriendo.

El doctor Weston Price observó que los habitantes de remotas aldeas tribales, estaban sanos antes de que el hombre blanco llegara, pero empezaban a enfermar de tuberculosis (entre otras enfermedades) cuando la harina blanca y el azúcar eran introducidos en sus dietas. Se cree que la tuberculosis es una enfermedad contagiosa, pero Price nunca se contagió, y tampoco adquirían esa enfermedad las gentes de las tribus que permanecían en su dieta original natural, a pesar del contacto constante con personas (y sus microbios) que sí la tenían. Price decía que la razón por la que algunas de estas personas enfermaban de tuberculosis era debido a las deficiencias nutricionales que desarrollaban al sustituir su dieta tradicional por otra en la que abundaba el azúcar y la harina, no a causa de un germen contagioso. Esto está corroborado por el Dr. Paul Carton con las observaciones de sus pacientes en su clínica de Francia: "En la tuberculosis, el terreno en el que se desarrolla la enfermedad significa prácticamente todo. Uno se vuelve tuberculoso al debilitarse el organismo, y la única forma de librarse del bacilo... es el aumento del poder de resistencia espontáneo del organismo. En pocas palabras, el bacilo de Koch no es más que un saprofito, un musgo, un parásito, que se pega a los organismos decadentes (en descomposición) y sella el destino de aquellos que ya están decaídos." (113)

Los gérmenes o microbios solos por su cuenta no pueden provocar una enfermedad del mismo modo que una semilla sola en sí misma no puede producir un árbol. Ambos necesitan alimento, agua, y un sitio para vivir. Cuando estas condiciones están presentes, los gérmenes se activan. Cuando un montón de comida está disponible, como comida no digerida o una abundante excreción de desechos de las células cuando éstas tratan de limpiarse a sí mismas de su toxicidad, estos microbios se multiplicarán. Herbert M. Shelton, N.D., D.N. dijo: "Los gérmenes se alimentan de las excreciones. Son carroñeros. No han sido nada más que eso y siempre lo serán. Rompen los tejidos y los consumen. Esta es la función otorgada a los gérmenes en todas partes en la naturaleza, fuera del cuerpo, y esta es la única y la verdadera función que desempeñan en las enfermedades. La profesión médica se ha escondido con pánico detrás de la teoría de los gérmenes de Pasteur, la cual ha sido usada para aprovecharse de una población demasiado crédula". (114)

Bechamp dijo que existe lo que él llamó "cuerpos pequeñitos" o "microzimas", las cuales habitan en todas las células vivientes de los animales y las plantas. Estos microorganismos cambian de forma según las condiciones que reúna el organismo huésped (a estos cambios se les denomina pleomorfismo) y su función en los organismos vivientes es en realidad ayudar al cuerpo huésped a librarse de materia muerta o inútil. Bechamp opinaba que no era necesario un microbio procedente del exterior para que una persona enfermara. El científico alemán Dr. Robert Koch también creía que los microbios no podían causar enfermedades. Si lo contrario fuera cierto, entonces los microbios deberían encontrarse sólo en los casos de enfermedad y nunca fuera de una enfermedad. Pero en el mundo real, esto no es lo que se ha observado. (115)

Otro respetado científico alemán, Guenther Enderlein, también creía en el pleomorfismo. Explicó que la bacteria puede metamorfosear a muchas formas distintas durante un solo ciclo de vida, de forma similar a una oruga transformándose en una mariposa o un renacuajo en una rana. (Toda criatura viviente se desarrolla a través de diferentes etapas en las que su apariencia cambia a la vez que crecen. Una semilla se convierte en un árbol, un huevo se convierte en pez, un embrión se convierte en un hombre. ¿Por qué las bacterias deben ser diferentes?). En su libro Bakterien Cyclogenie, Enderlein explicó que cuando una persona está sana, las bacterias viven en una relación armoniosa con ella y de hecho ayudan al sistema inmune. Pero si existen factores tales como mala nutrición, deshidratación, estrés, alcohol, nicotina o uso de drogas, el medio interno del cuerpo cambia y se vuelve tóxico, el pH de la sangre se desequilibra (se vuelve ácido), y entonces las bacterias cambian de forma a una que indica enfermedad (pero que no la causa) (116). Parece, entonces, que la salud de la persona determina el tipo de germen presente, pero no al contrario...

Como se puede ver, muchos investigadores creen que los gérmenes no causan enfermedades. Si esto es verdad, las mismas bases fundacionales en las que se basa la vacunación son terriblemente falsas. Recuerda, el 90 % de la gente que tiene el virus de la polio no muestra signos de la enfermedad ni tan siquiera bajo condiciones epidémicas. ¿Por qué? ¿Recuerdas los sucesos en Carolina del Norte? Cuando el consumo de azúcar y helado bajó, así lo hizo también la incidencia de polio.

Esto también explica por qué algunos gérmenes pueden emitir toxinas dentro de nuestros cuerpos, que por cierto no tienen un efecto saludable en nosotros. Pero los gérmenes sólo emiten subproductos tóxicos si el medio en el que habitan es tóxico. No ocurre a la inversa, es decir, que las bacterias causen la toxicidad del cuerpo. Sir Richard Douglas Powell fue un destacado bacteriólogo a principios del siglo XX. Observó que si los gérmenes del tétanos y del gas gangrena son limpiados y sacados de su medio, son bastante inofensivos. Shelton comenta: "Parece que la toxicidad y la supuesta especificidad de los gérmenes depende de un medio tóxico, y si es así, la química de su medio realmente determina su toxicidad" (117). En esto coinciden otros investigadores. Nancy Appleton, en su libro Rethinking Pasteur's Germ Theory, narra el trabajo del Dr. Arthur Kendall, decano del Laboratorio de Investigación de la Northwestern University en Chicago, Illinois, y de Royal Raymond Rife. Nancy dice que sus conclusiones fueron: "El cuerpo humano es de naturaleza química. Las bacterias que existen normalmente en el cuerpo se alimentan de esas sustancias químicas. Si estas sustancias cambian como resultado de un medio tóxico (una química desequilibrada en el cuerpo) estas mismas bacterias, o algunas de ellas, también sufrirán un cambio químico". En palabras del Dr. Kendall: "Hemos producido todos los síntomas de una enfermedad químicamente en experimentos con animales sin ninguna inoculación de virus o de bacterias en sus tejidos". (118)

A Louis Pasteur se le atribuye el mérito de haber desarrollado la teoría de los gérmenes moderna. Él creía que todas las enfermedades eran causadas por microorganismos que invadían el cuerpo y que en los tejidos sanos no había microbios presentes. Sin embargo, admitía que la salud del individuo tenía importancia en la formación y la gravedad de la enfermedad, aunque nunca nadie hizo pública esta afirmación suya (119). Ocultar este hecho fue muy conveniente y afortunado para la industria farmacéutica entonces en ciernes. Incluso Rudolph Virchow, el conocido patólogo alemán y fundador de la medicina celular, declaró: "Si pudiera vivir mi vida de nuevo, la dedicaría a demostrar cómo los microbios buscan su hábitat natural (el tejido "enfermo"), en vez de ser ellos la causa de ése tejido "enfermo"." Asimismo, el Dr. George White afirma que "Si la teoría de los gérmenes estuviera basada en hechos, no habría ningún ser con vida para leerla" (115). (En otras palabras, los gérmenes derrotarían completamente a un organismo una vez hubieran entrado en contacto con él.)

Florence Nightingale (1820-1910), la famosa enfermera inglesa, era de su misma opinión: "¿No es como vivir en un error continuo, considerar las enfermedades como lo hacemos ahora, como entidades separadas que deben existir por sí mismas, como perros y gatos, en lugar de considerarlas como estados (un estado limpio o un estado sucio), y también del mismo modo, como si estuvieran bajo nuestro propio control, o más bien como las reacciones (...) que surgen contra los estados en los que nos hemos puesto a nosotros mismos? (...) La doctrina específica de enfermedad que ahora reina en la medicina es el gran refugio de los débiles, de los incultos y de las mentes inestables. No hay enfermedades específicas, hay estados específicos de enfermedad." (120)

Cuando ejercía como ingeniero medioambiental, llevaba a cabo inspecciones de plantas de tratamiento de las aguas residuales. Como puedes imaginarte, tienen su olor característico. Este olor es debido principalmente a las bacterias. Pues bien, la manera como se tratan las aguas residuales es utilizando un aparato llamado aireador que ventila las aguas residuales hasta que se forma una niebla. Esto se hace para que las bacterias tengan suficiente oxígeno para realizar su respiración y así digerir más rápido los desechos del agua (la fuente de carbono). Hay comida abundante en el agua sucia para estas bacterias. Todo lo que necesitan estos pequeños gérmenes es aire y se multiplican como conejos. El objetivo de un operador de aguas residuales es asegurarse de que hay las suficientes bacterias en el agua para que todos los desechos sean digeridos. Muchas plantas de tratamiento de aguas residuales que yo inspeccioné obtenían basura doméstica, de empresas, de hospitales, aguas contaminadas con todos los tipos de microbios imaginables. Sin embargo, nunca conocí a ningún operador de plantas de tratamiento enfermo y yo mismo nunca enfermé tras visitar una planta, a pesar de que todos respirábamos un aire que contenía todo tipo de bacterias y virus cuando llevábamos a cabo las inspecciones. ¿Y no es irónico el hecho de que justo la cosa que nos da más miedo y que intentamos evitar siempre a toda costa (los gérmenes) es la misma cosa que en realidad limpia nuestra agua y la convierte en un líquido potable (entre otros procedimientos de tratamiento)?

Cuando quieren poner en marcha una planta de tratamiento de aguas residuales, lo único que hacen es coger agua sucia y aplicarle aire. No necesitan siquiera añadir las bacterias al agua. Las bacterias abundan en el aire que respiramos, son consideradas omnipresentes. Se estima que respiramos una media de 14.000 gérmenes por hora (121).Están por todas partes. Encontrarán la basura de nuestro cuerpo, se la comerán y harán una fiesta.

Si has introducido en tu cuerpo impurezas, éstas tienen que salir o tu cuerpo no funcionará adecuadamente. Tu cuerpo sabe lo que hace, así que de vez en cuando hace una limpieza general. Cuando expulsa la basura que tienes dentro es cuando tienes secreciones de fluido. Entonces las bacterias aparecen y empiezan a comer y a multiplicarse. Las bacterias no causaron la enfermedad, sólo aparecieron, o cambiaron de forma, porque su comida (nuestra basura) estaba disponible. Justo como hacen las bacterias de la planta de tratamiento de aguas residuales. Su comida, o el terreno para la enfermedad, viene primero. Luego los microbios llegan o los microbios existentes cambian de forma hacia la cepa "patológica". Por esto es por lo que Walter R. Hadwen, M.D., "uno de los hombres más versados en tuberculosis", dijo: "Nunca nadie ha encontrado un bacilo tuberculoso en las etapas tempranas de la tuberculosis". (122)

A medida que los venenos y los desechos salen fuera de tu cuerpo de forma acelerada, no te sientes bien porque ahora los venenos se encuentran en tu flujo sanguíneo (como vía de eliminación). Y a menudo, tendrás fiebre porque el cuerpo acelera su metabolismo para deshacerse de los desechos tan rápido como le sea posible. Es el exceso de basura  y toxinas en nuestro cuerpo lo que causa la enfermedad, no los gérmenes microscópicos que están por todas partes simplemente buscando su próxima comida.

Mi madre fue una enfermera durante 30 años, y estuvo expuesta a todo tipo de microbios. No recuerdo verla alguna vez enferma. ¿Ha estado enfermo tu médico últimamente? Si los gérmenes causan enfermedades, con toda la gente enferma que él ve, debería estar muerto ya.

¿Te has dado cuenta alguna vez de que la temporada de la gripe es siempre alrededor de las vacaciones de Navidad? Es lógico pensar, sin embargo, que debe haber más bacterias por todas partes durante los meses cálidos del verano que durante los meses fríos del invierno, ya que las bacterias se multiplican mejor y más rápido en temperaturas cálidas. Pero al mismo tiempo que los días se hacen más cortos, así también se acorta nuestra exposición a los saludables rayos del sol. Simultáneamente, hacemos menos ejercicio, comemos menos alimentos frescos, y consumimos más comida "de fiestas" de la que nuestro sistema puede manejar. Nuestro medio interno se vuelve sucio y sobrecargado, y el organismo intenta rectificar esto acelerando su sistema de eliminación de desechos. Nariz goteante, fiebre, diarrea, dolores, etc., surgen simplemente del hecho de que el cuerpo está intentando limpiarse a sí mismo, no debido a una reacción a los gérmenes. Te encuentras con que si limpias tu dieta y consumes más alimentos vivificadores, no cogerás un resfriado o la gripe. Yo no he tenido ninguna de las dos enfermedades en cerca de 20 años.

También trabajé como un inspector de comarca inspeccionando restaurantes para comprobar su limpieza y su higiene en la preparación de comidas. Durante nuestra formación en la capital del estado, le pregunté al jefe del panel de certificación que cuál era exactamente la razón por la que una bacteria causaba una enfermedad. Él me contestó que no lo sabía. Dudo que muchos microbiólogos puedan contarte razones lógicas y probadas científicamente tampoco.

Sólo hay que reflexionar un poco. Una bacteria es un organismo que ingiere comida (carbono), oxígeno (del aire) y agua, y produce dióxido de carbono, exactamente como nosotros hacemos. (Ésta es la bacteria aeróbica. Existen también bacterias anaeróbicas que funcionan cuando no hay oxígeno disponible.) ¿Qué es exactamente lo que hacen para causar tantos estragos? ¿Y por qué hay algunas buenas y otras malas, cuando todas hacen básicamente lo mismo desde un punto de vista bioquímico?

Si un médico tomara un cultivo de células de tu garganta ahora mismo, te garantizo que encontraría gérmenes de estreptococo presentes. Pero tú no tienes ahora infección de garganta, ¿no? (Espero que no, pero en caso afirmativo elimina el azúcar de tu dieta y otras comidas malas y te pondrás mejor). Hasta los libros de texto de bacteriología admiten que los gérmenes de la difteria, de la fiebre tifoidea, de la tuberculosis, de la neumonía, o de cualquier otra enfermedad pueden estar presentes en un individuo sin que él o ella sufran la enfermedad que estos gérmenes supuestamente causan.

Tú te preguntarás, "¿y qué pasa cuando toda mi familia se pone enferma? ¿No es debido a un germen contagioso que pasó de unos a otros?" Lo dudo. Probablemente estabais todos comiendo comidas similares y llevando un estilo de vida también similar. Además, los residentes de ciudades enteras e incluso sociedades llevan estilos de vida parecidos, y por tanto sus cuerpos reaccionan de forma similar a la sobrecarga tóxica. La plaga bubónica apareció por primera vez cuando el azúcar se hizo popular, las tribus indígenas contraían tuberculosis cuando abandonaban su dieta natural, y los gatos de Pottenger sucumbieron a varias enfermedades "contagiosas" cuando fueron alimentados con una dieta deficiente. Lo que estoy diciendo es que, el 99,999999 % de las veces nosotros somos los que traemos la enfermedad a nuestros cuerpos (ignorándolo o no), haciendo cosas que al cuerpo no le gustan y no puede manejar. La mayoría de los estados de enfermedad son debilidades traídas por un inadecuado estilo de vida y/o contaminación y envenenamiento tóxico del cuerpo. Los gérmenes sólo aparecen y se multiplican en abundancia cuando el cuerpo está débil y tóxico.

En una publicación del CDC titulada: "10 cosas que debes saber sobre las inmunizaciones", se enfatizó que "las inmunizaciones deben comenzar al nacimiento y la mayoría de las vacunaciones estar completadas para la edad de dos años... Los niños de menos de cinco años son especialmente susceptibles a la enfermedad porque su sistema inmune no ha desarrollado aún las defensas necesarias para luchar contra las infecciones." (123) Mi pregunta es: si los sistemas inmunes de los niños no están lo suficientemente desarrollados para luchar contra las infecciones, ¿por qué los estamos sometiendo (vía vacunas) a las bacterias y virus que (supuestamente) causan infecciones? Esto cae por su propio peso, ¿no crees? Incluso si la teoría de los gérmenes fuese correcta, ¿no deberíamos protegerlos de esos agentes, con mejores condiciones de higiene, etc., y mantenerlos lejos de los gérmenes, en lugar de inyectarlos dentro de sus cuerpos con vacunas? Como vimos en el Capítulo I, la biología y la fisiología de un niño están todavía inmaduras y no puede enfrentar los asaltos a su organismo como un adulto cuyo sistema está completamente desarrollado. A pesar de esto, los sometemos a vacunas que no sólo tienen justo la cosa que la medicina moderna nos dice que causa la enfermedad (las bacterias o los virus), sino que están también cargadas de impurezas y toxinas que un cuerpo sano tendría dificultad en manejar, como el mercurio, el formaldehído, el aluminio, etc. ¿Por qué le darías a un organismo ya débil y no desarrollado (de un bebé o un niño pequeño) algo (una bacteria o un virus) que se cree que puede causar una enfermedad a un niño sano? No lo entiendo.

Las teorías de la inmunología son sólo eso, teorías. En las clases de medicina que recibí, los estudiantes de inmunología eran llamados los "ilusionistas oscuros" porque todo el mundo se daba cuenta de que no sabían exactamente cómo funcionaba la inmunidad... Las células T, las células B, los fagotitos, los linfocitos, y todos esos mecanismos que se supone que deben recordar de alguna forma al microbio que fue inyectado hace años y venir a tu rescate cuando te expongas otra vez a él. Ellos intentan explicarlo científicamente, pero este hecho desafía a la lógica.

Lo que yo creo es que todas estas células y mecanismos de "inmunidad" diferentes son nada más que el sistema de eliminación de basuras del cuerpo. Si los gérmenes no causan enfermedades, entonces, ¿de qué se puede desarrollar una inmunidad? Todo lo que necesitamos es que nuestro cuerpo sea eficiente en deshacerse de los desechos (procedentes del exterior o del interior del cuerpo), y así estaremos siempre bien.

La idea principal que impulsa la ciencia de la inmunología es prevenir las epidemias. Según dice la teoría, las vacunas nos protegen de las bacterias y los virus que pueden causar enfermedades en individuos sanos. Estos individuos sanos son exactamente eso, saludables y fuertes sin síntomas de enfermedades (difteria, paperas o cualquier otra). Siguiendo con esta teoría, el microbio tiene entonces el poder de hacer enfermar a una persona sana. Para conseguir esto, el microbio tiene que ser más poderoso en sus acciones que las defensas y los sistemas biológicos de un individuo sano y fuerte. En caso contrario, el individuo no sería afectado por este microbio. Y una vez la persona es afectada, ésta se vuelve más débil. Si la persona es ahora más débil, ¿tendría o no menos fuerzas para erradicar o "matar" al microbio? Si un microbio puede causar una enfermedad en una persona sana, entonces este mismo microbio debería poder continuar causando enfermedad en la ya abatida persona enferma. (Y el microbio estaría allí. Pero hemos visto muchas veces cómo el microbio no está presente en los tempranos inicios de una enfermedad.) Los microbios serían cada vez más poderosos y proliferarían a un ritmo creciente (con cada vez menos resistencia por parte del cuerpo) hasta que derrotarían completamente al individuo y lo dejarían totalmente indefenso, es decir, muerto. Por ello, el Dr. White suele decir: "Si la teoría de los gérmenes estuviera basada en hechos, no habría ningún ser con vida para leerla".

Esto es lo que ocurriría lógicamente si los gérmenes causaran enfermedades. Infectarían a una persona sana y la infección crecería hasta que la persona fuera totalmente derrotada. Pero la inmunología dice que si tenemos las defensas necesarias desarrolladas anteriormente a la exposición, podemos defendernos de estos gérmenes (nuestro sistema inmune no tendría problemas en engullirlos). Introduciremos algunos gérmenes en el cuerpo de una persona sana para que él o ella pueda desarrollar resistencia a ellos. Si un organismo saludable, fuerte y no comprometido, no posee la fuerza biológica necesaria para convertir a un invasor en inofensivo, entonces ¿cómo puede un organismo enfermo y debilitado tener la fuerza biológica para hacerlo? Es como decir vamos a abrir las puertas del castillo para dejar entrar al enemigo (para que esto nos haga más fuertes y le podamos combatir mejor). El enemigo mata y mutila a algunos de nosotros. Pero, de alguna forma, eso aumenta la fortaleza del resto de nuestro ejército. Así que ahora que somos más fuertes debido a que algunos de nosotros han muerto y han sido mutilados, somos más capaces de defendernos del enemigo que ha entrado por nuestras puertas abiertas y está todavía matándonos y mutilándonos y multiplicándose ante nuestros ojos... Ésa es la lógica que prevalece sobre la inmunidad.

Hay dos maneras de entender lo que podría suceder en un mundo lógico. Primera: Si el cuerpo no cuenta con defensas contra un microbio concreto, entonces, no posee las defensas. Por lo que un pequeño microbio, un pequeño virus o bacteria, puede introducirse dentro de nuestro cuerpo, apoderarse de él y ponernos enfermos. Que no haya defensas en contra de ese microbio particular significa cero resistencia absoluta a él y que ese microbio se multiplicaría y nos causaría una enfermedad hasta que nos derrotara completamente y muriéramos. Segunda: Digamos que un germen de la difteria no te puede hacer daño. Tienes desarrollada inmunidad frente a él y es inocuo para ti. ¿Pero qué pasa con cien o mil gérmenes? Todavía, con sólo esos pocos, no te pones enfermo. Pero digamos que una vez que estás "infectado" con un millón de gérmenes de la difteria te pones enfermo. Efectivamente, tus defensas son abrumadas. Después, los gérmenes empiezan a multiplicarse y te pones incluso más enfermo. Las enfermedades no empiezan en sus niveles álgidos, sino que progresivamente van a peor. Mayor cantidad de bacterias significa mayor enfermedad. Si tus defensas estaban sobrecargadas con sólo un millón de bacterias, y después te pusiste más enfermo y débil, ¿cómo van ellas a defenderte contra un billón o trillón en el punto álgido de la enfermedad? Lógicamente, no pueden. Y por eso es por lo que la medicina moderna nos da medicamentos y antibióticos, para matar a estos gérmenes y que no produzcan enfermedades o maten. Pero si los gérmenes se multiplicaran siempre libremente y necesitáramos medicamentos para matarlos, entonces todo el mundo que fuera infectado alguna vez y no tomara medicamentos hubiera muerto. (Y tú sabes que esto no es cierto). Ninguna persona podría superar la enfermedad porque los gérmenes les mantendrían enfermos y finalmente les matarían. ¿Por qué tanta gente ha muerto de neumonía, malaria, y otras enfermedades? ¿Podría ser que ellos tuvieran toxicidad o deficiencias en su cuerpo por lo que su organismo no disponía de las herramientas para eliminar las sustancias perjudiciales eficientemente?

Por una parte la medicina nos dice que necesitamos antibióticos y medicamentos para matar a los gérmenes porque si los gérmenes no son controlados, nos matarán. ¿Cuántas veces has oído ensalzar las virtudes de los antibióticos y cuántos millones de vidas han salvado? Los antibióticos (supuestamente) salvaron esas vidas porque detuvieron la matanza inevitable y la naturaleza destructiva y mortal de los gérmenes. Necesitamos medicamentos para detener la mortal naturaleza de los gérmenes porque una vez que nos enferman pueden matarnos o debilitarnos. ¿Qué sería de nosotros sin los medicamentos?

Pero paradójicamente, la ciencia de la inmunología dice, por otra parte, que podemos volvernos resistentes a esos gérmenes siendo expuestos a ellos y "desarrollando" inmunidad. ¿Por qué los gérmenes de las vacunas no causan la misma destrucción y matanza que necesitamos parar con los medicamentos y los antibióticos? Después de todo, son los mismos gérmenes (o réplicas) que aquellos que causan estos daños tan graves que debemos detener con los medicamentos. ¿Por qué, cuando somos expuestos a ese sucio germen de la difteria en la atmósfera o bebiendo del mismo vaso que una persona enferma, nuestro sistema inmune no responde de la misma manera que cuando somos vacunados?

Según la inmunología, la exposición a los gérmenes crea la inmunidad. Pero también según la inmunología, la única forma de que contraigas una enfermedad es siendo expuesto a ellos. ¿Cuál de las dos afirmaciones es cierta en cuanto al resultado de la vacunación? Si se siguen las leyes de la física, de la química, de la biología y de la lógica simple, no pueden ser las dos. Porque si somos vacunados y no desarrollamos la enfermedad contra la que nos han vacunado, ¿cómo podrá nuestro cuerpo obtener la inmunidad frente a esos gérmenes de la vacuna si no ha luchado contra ellos, es decir, si no ha desarrollado la enfermedad?

Como puedes ver, la medicina moderna y la industria farmacéutica han elegido lo mejor de cada una de las dos teorías que contraponemos aquí. Nos han convencido de que necesitamos fármacos para detener a los gérmenes y que no continúen multiplicándose y nos maten. Y luego, nos han convencido de que necesitamos vacunas para recibir los mismos gérmenes "asesinos" inyectados dentro de nuestro cuerpo para así obtener inmunidad hacia ellos y que nunca más nos molesten... A mí me enseñaron a creer que esa lógica es la piedra angular de la ciencia y de la medicina.

En un montón de artículos y de estudios que he leído, especialmente relacionados con las vacunas, se enfatiza que no hay evidencia científica que pruebe que éstas u otros factores ambientales causen problemas de salud. Según ellos, el hecho de que un gran número de niños se vuelvan autistas justo después de la vacunación no prueba nada científicamente. Esto es llamado evidencia anecdótica, o simplemente "rumor", y no es aceptado como prueba concluyente que demuestre una teoría.

Me gustaría extender este argumento al tema de los gérmenes y cómo éstos "causan" enfermedades, y desafío a cualquiera a mostrarme pruebas "científicas" definitivas, usando los protocolos de análisis aceptados y verificados, de que los gérmenes, realmente, causan enfermedades. Toda la evidencia que apoya esta teoría es estrictamente anecdótica y accidental. El germen está ahí cuando la enfermedad está presente (e incluso esto no ocurre todas las veces). Por lo que todo el mundo piensa que los gérmenes causaron la enfermedad. Pero no hay pruebas consistentes de ello. Todos asumimos que eso es así, porque todo el mundo dice que es así. Tienen una abundancia de teorías que explican cómo funciona (el ADN de un virus apoderándose del ADN de una célula sana, etc.), pero nadie nunca lo ha comprobado "científicamente". ¡Espera! Alguien sí lo ha hecho.

Una serie de experimentos tuvieron lugar entre 1914 y 1918 en Toronto, Canadá, donde numerosos voluntarios se sometieron a gérmenes para comprobar si les causaban enfermedades o no. Primero, bebieron agua que contenía 50.000 gérmenes de la difteria. No hubo reacciones. Luego agua que contenía 150.000 gérmenes. Todavía no tuvieron reacción alguna. 1 millón de gérmenes, y después millones de gérmenes de la difteria entraron en sus bocas y por los orificios de su nariz. Aún así, no hubo ninguna enfermedad.

Hicieron lo mismo con gérmenes de la fiebre tifoidea, de la meningitis, de la neumonía, y de la tuberculosis, solos y juntos en varias combinaciones. Los voluntarios fueron observados durante varios meses, y no se registró ni una sola enfermedad. Cinco años después, estas personas fueron examinadas otra vez. En ningún caso alguno de ellos padeció de difteria, meningitis, neumonía o tuberculosis. Este estudio apareció en Physical Culture en el número de mayo de 1919 (124).

En el número de junio de 1916 del London Lancet Medical Journal of Canada, fue documentado otro experimento similar en el que un médico y otras seis personas fueron sometidos a dosis que iban de los 50.000 a 1.500.000 gérmenes. Después de dos años y medio, no había habido enfermedades.

En 1918 y 1919, a alrededor de 30 voluntarios de la marina estadounidense les aplicaron en la nariz y en la garganta sangre y secreciones de los tractos respiratorios superiores de pacientes con gripe. El informe de salud pública resumió los resultados con esta frase: "En ninguna instancia se desarrolló la gripe en ninguno de los sujetos del experimento."(125) Experimentos similares fueron conducidos en Filadelfia y en San Francisco que resultaron también en ausencia de enfermedades. (126)

El Dr. Thomas Powell desafió a sus colegas médicos a producir al menos una sola enfermedad en él a través de los gérmenes. Fue sometido a gérmenes del cólera, de la plaga bubónica, de la difteria, y de otras enfermedades durante el curso de varios años. Sus contemporáneos hicieron todo lo posible para enfermarle inoculándole gérmenes y dándole alimentos contaminados con estos gérmenes también. Pero ni una sola vez él se puso enfermo.

¿Por qué fracasaron estos experimentos al intentar producir enfermedades en los sujetos? Simple. ¡Porque los gérmenes no causan enfermedades!

(Si no quieres tener en cuenta estos experimentos porque ocurrieron hace muchos años y piensas que la ciencia no estaba lo suficientemente avanzada entonces para confiar en estos experimentos, te recuerdo que la teoría misma de los gérmenes se originó en 1860).

Todos hemos oído las declaraciones de la comunidad médica y de los medios de comunicación de masas de que la varicela fue erradicada gracias a las vacunaciones (aunque estamos escuchando ahora que está regresando). ¿Pero recuerdas cómo cambiaron la definición de la polio? Algo similar ocurrió con la varicela. El Dr. Daniel Marchini comenta: "Desde (la venida de las vacunas), poblaciones enteras han sido vacunadas contra la varicela, y casos de encefalitis mortales y retrasos  motores y mentales se han multiplicado (...) De repente, la Organización Mundial de la Salud anunció (en 1976) que la varicela había desaparecido y que el mandato de vacunarse contra ella en Francia había sido anulado (en 1979) (...) Durante los años siguientes, se reportaron oficialmente casos de varicela. En realidad, la enfermedad no había desaparecido, pero el daño producido por la vacuna era de tal magnitud y las indemnizaciones legales tan costosas (por demandas contra el estado francés, ya que la vacunación era obligatoria), que se debió urgentemente detener esta catastrófica vacunación y retirar la responsabilidad del estado (...) Incluso aunque la OMS reconoció antes de 1978 que la varicela no había sido vencida con las vacunas (...) en los entornos públicos y médicos todavía se cree que la vacunación fue lo que derrotó a la varicela." (127)

Parece ser que los que detentan el poder no dejan que la verdad se ponga por delante de su camino de hacer billones con las vacunas.

No confundas gérmenes con toxinas. Las toxinas son conocidos venenos que interrumpen procesos celulares y que se ha demostrado, mediante experimentos científicos, que causan cortocircuitos en las reacciones bioquímicas. Examinemos la acción de un pesticida, por ejemplo. Una forma muy común que utiliza un pesticida para matar a un ser viviente es inundar las sinapsis entre los nervios con neurotransmisores que causan convulsiones y la muerte. El veneno produce un cambio en el mecanismo celular, que puede llevar a una enfermedad e incluso a la muerte. Al igual que el mercurio de una vacuna, que se sabe que es un veneno neurológico.

Pero un germen o microbio no actúa igual. En una persona sana, que no tiene toxicidad en su cuerpo, el germen sólo está viviendo allí, respirando, comiendo desechos y expulsando desechos que son fácilmente eliminados por el cuerpo.

Pero por otra parte, si una persona no está llevando un estilo de vida saludable y consume cosas que son tóxicas (cafeína, azúcar, aditivos químicos alimentarios, alcohol, alquitrán y nicotina, metales pesados, etc.), su medio interno será también tóxico. Las bacterias carroñeras que vienen a alimentarse de eso están consumiendo toxinas también, y no sólo excretan estos venenos como sus desechos celulares, sino que también se adaptan a ese medio cambiando de forma (pleomorfismo). Por ello Tilden afirma que: "El tipo de enfermedad presente determina la morfología del germen y no viceversa". (128)

Muchas culturas alrededor del mundo consumen alimentos ricos en bacterias intencionadamente porque creen que así ganan resistencia y fortaleza con ellos. Los Hunzas en Pakistán, los esquimales, las tribus Masai y Samburo de África y muchos otros consumen regularmente alimentos que según la teoría de los gérmenes serían patogénicos. Y sin embargo, estas personas están sanas y fuertes. De hecho, los Hunzas son uno de los grupos más longevos del planeta. Según los estándares de la medicina actual, deberían haber muerto de infecciones patogénicas hace siglos...

Considera que cada vez hay más investigaciones recientes que socavan la teoría de los gérmenes. Por ejemplo, muchos microorganismos están siendo usados ahora para tratar el cáncer. La Salmonella ha sido usada por investigadores de la Universidad de Yale para revertir el cáncer. Otras famosas instituciones de investigación están también tratando el cáncer con "patógenos". La Universidad Duke está usando un virus del sarampión, Stanford está usando el virus común del resfriado. Harvard está usando el virus del herpes y la Clínica Mayo está usando un virus del sarampión.

Los microbiólogos creen que las mitocondrias, los microorganismos dentro de la célula similares a bacterias que producen energía, son los vestigios de las bacterias que se adaptaron durante la evolución a una relación simbiótica con la célula. Podría ser que esos microorganismos no sean en resumidas cuentas nuestros enemigos, sino que al contrario sean beneficiosos para nosotros y que trabajen simbióticamente (viviendo armoniosamente y beneficiándose mutuamente) con nosotros, ayudándonos a limpiar y a purificar nuestro sistema interno de una forma muy parecida a la que usan los microorganismos de la planta de tratamiento de aguas residuales. Algunos investigadores van tan lejos hasta decir que los médicos del futuro nos inyectarán microorganismos como forma de curarnos las enfermedades y mantenernos sanos...

Sí te has criado toda tu vida creyendo algo de una cierta forma, a veces es difícil aceptar o considerar otro punto de vista. Entiendo que pensar que los gérmenes no causan enfermedades es un gran salto para la mayoría de la gente. Pero de nuevo, que lo hagan o no, no debería importar tanto porque sabemos que un cuerpo sano no se pone enfermo, incluso si es expuesto a "gérmenes" de enfermedades. Y estar sano parece no depender de las vacunaciones. De hecho, éstas suelen causar problemas más graves y duraderos que los que quieren supuestamente prevenir.

Uno de los principales objetivos de este libro es otorgarte la capacidad a ti y a tu hijo de controlar y mejorar vuestra salud. Con el conocimiento y la comprensión de nuestros cuerpos y el medio ambiente simplemente se puede conseguir esto. Vivir en un estado de miedo y de preocupación no hace nada para solucionar tus problemas de salud, especialmente cuando estos sentimientos son infundados. La gente sana y saludable no necesita temer a los gérmenes porque una de dos: o no afectarán a un sistema inmune fuerte o simplemente no causan enfermedades. Elige la opción que mejor te parezca. La solución para no tener que temerlos es la misma: ¡mantente sano!

Y recuerda que muchas empresas ganan una exageración de dinero aprovechándose del miedo de la gente. Naturalmente, intentan enfatizar el factor miedo porque significa más dinero para sus carteras. Cuanto más conocimientos y comprensión adquieras, menos vulnerable serás a sus engaños y manipulaciones y menos miedo tendrás.

Hazme un favor... Por solo un momento o dos, imagina cómo te sentirías si supieras que todos los expertos estuvieran de acuerdo en que los gérmenes no causan enfermedades. ¿Sería esto liberador o aterrador? Por una parte, ya no tendrías que temer que te estornuden encima o "coger" un resfriado o gripe, u otra enfermedad más grave. Por otra parte, si alguna vez te pusieras enfermo, sabrías que tú mismo te habrías causado esa enfermedad o que hiciste algo fuera de las leyes de la naturaleza para producirla.

¿Podrías asumir esa responsabilidad? ¿Podrías negarte a ti mismo o a tu hijo esa pizza, ese donuts o ese refresco si no "coger" el sarampión, las paperas, la varicela, u otra enfermedad dependiera de ello?

Una vez más, cito a George Bernard Shaw: "...la gente inteligente no vacuna a sus hijos... El resultado no es... la exterminación de la raza humana debido a la varicela; al contrario, más gente muere debido a la vacunación que debido a la varicela". (129)

Sobre el autor:

Robert Bernardini, M.S., ha investigado y escrito sobre temas de salud durante más de 10 años. Licenciado en Biología (con un curso de preparación a la medicina) en la Universidad del Estado de Florida y con un Master en Ciencias Ambientales e Ingeniería en Virginia Tech, también ha estudiado un año en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Sur y ha trabajado como ingeniero medioambiental durante siete años. Sus amplias bases de especialización en temas científicos y médicos le han ayudado a descubrir las verdaderas causas y las soluciones de muchos de nuestros desafíos sanitarios. Es autor de seis libros para niños y posee cinturón negro en taekwondo.

Notas bibliográficas:

109. National Vaccine Information Center, "Statement on Vaccine Safety Research Needs - Perspective From Parents," April 1, 1996. National Vaccine Information Center, 1996.

110. Verner, J.R., et al. Rational Bacteriology, 2nd ed. New York: H. Wolff, 1953.

111. Vonderplanitz, Aajonus. "What Started Pasteurization?" Right to Choose Healthy Food, 1999.

112. Appleton, Nancy. The Curse of Louis Pasteur - Why Medicine is Not Healing A Diseased World. Santa Monica, CA: Choice Publishing, 1999.

113. Shelton, Herbert M. Human Life, Its Philosophy and Laws, An Exposition of the Principles and Practices of Orthopathy, Mokelunme Hill, CA: Health Research, 1979, p. 194.

114. Ibid, p. 189.

115. Hume, Douglas E. Bechamp or Pasteur. Mokelumne Hill, CA: Health Research.

116. Appleton, Nancy. Rethinking Pasteur's Germ Theory. Frog, Ltd., Berkely, CA. 2002.

117. Shelton, Herbert M. Op cit, p. 188.

118. Appleton, Nancy. Op cit.

119. Ibid.

120. Nightingale, Florence. Notes on Nursing (1859). Reprint. Philadelphia: J.B. LIbbincott Company, 1946.

121. Shelton, Herbert M. Op cit., p. 188.

122. Ibid., p. 193.

123. "Ten Things You Need to Know About Immunizations." National Immunization Program. Centers for Disease Control and Prevention. March 28, 2000. www.cdc.gov.

124. Shelton, Herbert M. Op cit., p. 191.

125. Ibid, p. 192.

126. Ibid, p. 193.

127. www.whale.to/vaccines/marchini.html.

128. Shelton, Herbert M. Op cit. p. 194.

129. www.whale.to/v/shawl.htm.