Este es un resumen de un artículo de Mary Enig, PhD y Sally Fallon. doctoras y científicas de la que William Douglas Campbell ha llamado "la organización que más sabe de nutrición en el mundo", la Weston A. Price Foundation. Este artículo lo puedes ver en http://www.westonaprice.org/knowyourfats/skinny.html
Comentario de Vidasostenible: Es muy importante que no te dejes engañar por las guías nutricionales del gobierno y las organizaciones médicas. El paradigma de nutrición que siguen es el que promueven la industria y la economía actual, basándose en una antigua teoría acientífica y errónea. Los intereses en vender determinados productos que no tienen grasa saturada son muy fuertes actualmente, y son los que fomentan la obesidad.
Por mucho que aparenten que les importa acabar con ella, los gobiernos, al recomendar restringir el uso de grasa saturada, la cual no engorda y sacia el hambre, y al recomendar grandes cantidades de carbohidratos en la dieta, que sí engordan y no sacian el hambre, lejos de contener la propagación de la obesidad en la población joven la están espoleando creando una epidemia de esta enfermedad. Los mismos médicos que dicen que el ejercicio es la única solución a la obesidad (y está demostrado que con una dieta inadecuada el ejercicio sólo no puede eliminar el círculo vicioso del sobrepeso), demonizan a las grasas saturadas como las causantes de esta enfermedad y de casi todas las demás enfermedades modernas. Cada uno tiene derecho a creer lo que quiera, pero si buscas la verdad, e investigas estudios y datos serios, o si no te crees nada, nada más que tu propia experiencia, verás que todos esos médicos están equivocados. "Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él. Tampoco una verdad puede transformarse en error cuando nadie se adhiere a ella." Mohandas Ghandi.
Los beneficios de las grasas saturadas
Las más maldecidas, las grasas saturadas, que todo el mundo te dice que tienes que evitar, no son la causa de las enfermedades modernas. De hecho, juegan importantes papeles en la química de nuestro cuerpo:
§ Los ácidos grasos saturados constituyen al menos el 50 % de las membranas celulares. Son los que dan a nuestras células la resistencia e integridad necesarias.
§ Juegan un papel vital en la salud de nuestros huesos. Para que el calcio se incorpore efectivamente a la estructura ósea, al menos el 50 % de la grasa dietética ha de ser saturada (38).
§ Bajan el nivel de Lp(a), una sustancia en la sangre que indica propensión a la enfermedad cardiaca (39). Protegen al hígado del alcohol y de otras toxinas, como el Tylenol (40).
§ Mejoran el sistema inmune (41).
§ Se necesitan para la adecuada utilización de los ácidos grasos esenciales. Los ácidos grasos omega-3 alargados se retienen mejor en los tejidos cuando la dieta es rica en grasas saturadas (42).
§ El ácido esteárico de 18 átomos de carbono y el ácido palmítico de 16 son el alimento preferido del corazón, y esta es la razón de que la grasa alrededor del músculo cardiaco sea altamente saturada (43). El corazón requiere de esta reserva de grasa en momentos de estrés.
§ Los ácidos grasos saturados de cadena corta y media tienen importantes propiedades antimicrobiales. Nos protegen de dañinos microorganismos en el tracto digestivo.
Las pruebas científicas, evaluadas honestamente, no apoyan la afirmación de que las grasas saturadas obstruyen las arterias y causan enfermedad cardiaca (44). En realidad, el análisis de la grasa de las obstrucciones arteriales revela que sólo el 26 % de ella es saturada. El resto es insaturada, de la cual más de la mitad es poliinsaturada (45).
¿Y qué pasa con el colesterol?
Aquí también los ciudadanos han sido desinformados. Nuestros vasos sanguíneos pueden ser dañados de varias formas diferentes a través de irritaciones causadas por los radicales libres o los virus, o porque son estructuralmente débiles, y cuando esto ocurre, la sustancia natural de reparación de nuestro cuerpo va allí a reparar el daño. Esta sustancia es el colesterol. El colesterol es un alcohol de alto peso molecular que se fabrica en el hígado y en la mayor parte de las células humanas. Al igual que las grasas saturadas, el colesterol que fabricamos y consumimos juega muchos papeles importantes en nuestro cuerpo:
§ Junto con las grasas saturadas, el colesterol en la membrana celular proporciona a nuestras células la necesaria resistencia y estabilidad. Cuando la dieta contiene un exceso de ácidos grasos poliinsaturados, éstos reemplazan a los ácidos grasos saturados en la membrana celular, por lo que las paredes celulares se vuelven flácidas.
§ Cuando esto ocurre, el colesterol de la sangre es llevado a los tejidos para darles integridad estructural. Esa es la razón de que los niveles de colesterol en la sangre bajen temporalmente cuando reemplazamos las grasas saturadas con los aceites poliinsaturados en la dieta (46).
§ El colesterol actúa como un precursor de los vitales corticosteroides, hormonas que nos ayudan a lidiar con el estrés y protegen el cuerpo de la enfermedad cardiaca y del cáncer. También es el precursor de las hormonas sexuales: andrógeno, testosterona, estrógeno y progesterona.
§ El colesterol es el precursor de la vitamina D, una vitamina liposoluble muy importante necesaria para tener unos huesos y un sistema nervioso saludables, para un crecimiento adecuado, para el metabolismo de los minerales, para el tono muscular, para la producción de la insulina, para la reproducción y para la función del sistema inmune.
§ Las sales biliares están hechas de colesterol. La bilis es vital para la digestión y la asimilación de las grasas de la dieta.
§ Investigaciones recientes muestran que el colesterol actúa como un antioxidante (47). Ésta es probablemente la explicación del hecho de que los niveles de colesterol aumentan con la edad. Siendo antioxidante, el colesterol nos protege del daño de los radicales libres que conducen a la enfermedad cardiaca y al cáncer.
§ El colesterol es necesario para la adecuada función de los receptores de serotonina en el cerebro (48). La serotonina es la sustancia química natural que el cuerpo fabrica para "sentirse bien". Niveles bajos de colesterol han sido asociados con un comportamiento violento y agresivo, depresiones y tendencias suicidas.
§ La leche materna es especialmente rica en colesterol y contiene una enzima especial que ayuda al bebé a utilizar este nutriente. Los bebés y los niños necesitan alimentos ricos en colesterol durante sus años de crecimiento para asegurar el desarrollo adecuado del cerebro y del sistema nervioso.
§ El colesterol dietético juega un papel importante en el mantenimiento de la salud de la pared intestinal (49). Esta es la razón de que las dietas vegetarianas bajas en colesterol pueden llevar al síndrome del intestino agujereado (leaky gut syndrome) y a otros trastornos intestinales.
El colesterol no es la causa de las enfermedades cardiacas o cardiovasculares sino más bien una potente arma antioxidante contra los radicales libres en la sangre, y una sustancia de reparación que ayuda a curar las heridas arteriales (aunque las placas arteriales contienen muy poco colesterol).
Sin embargo, como todas las grasas, el colesterol puede ser dañado por la exposición al calor y al oxígeno. Este colesterol dañado u oxidado parece promover tanto heridas en las células arteriales como acumulamiento patológico de placa en las arterias (50). El colesterol oxidado se encuentra sólo en los huevos en polvo, en la leche en polvo (añadida a la mayoría de los alimentos comerciales actualmente), y en las carnes y grasas que han sido calentadas a temperaturas muy altas como por ejemplo en frituras o en otros procesos de alta temperatura (pasteurización, homogenización y ultrapasteurización).
Niveles altos de colesterol en la sangre a menudo indican que el cuerpo necesita colesterol para protegerse de grandes cantidades de grasas que contienen radicales libres. Del mismo modo que se necesita un cuerpo más grande de policías en un lugar donde ocurren crímenes con más frecuencia, el colesterol se necesita en un cuerpo mal alimentado para proteger al individuo de una tendencia a la enfermedad cardiovascular o cardiaca y al cáncer. Culpar al colesterol de la enfermedad cardiaca coronaria es como culpar a la policía de asesinato y robo en un área de abundante crimen.
La baja función tiroidea (hipotiroidismo) resultará a menudo en altos niveles de colesterol. Cuando la función tiroidea es pobre, con frecuencia debido a una dieta abundante en azúcar y baja en yodo aprovechable, vitaminas liposolubles y otros nutrientes, el cuerpo inunda la sangre con colesterol como mecanismo protector y adaptativo, proporcionando una superabundancia de materiales necesarios para sanar los tejidos y producir los protectores esteroides. Los individuos con hipotiroidismo son particularmente susceptibles a las infecciones, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer (51).
¿Cuáles son entonces los verdaderos demonios de la dieta?
La causa de la enfermedad cardiaca no son las grasas animales y el colesterol sino más bien un número de factores inherentes a las dietas modernas, incluyendo un exceso en el consumo de aceites vegetales, grasas hidrogenadas, carbohidratos refinados en la forma de azúcar y harina blanca, deficiencias de minerales, particularmente bajos niveles de los protectores magnesio y yodo, deficiencias de vitaminas, particularmente de vitamina C, necesaria para la integridad de las paredes de los vasos sanguíneos, y de antioxidantes como el selenio y la vitamina E, que nos protegen de los radicales libres, y, finalmente, la desaparición de las grasas antimicrobianas de nuestra alimentación, concretamente, las grasas animales y los aceites tropicales (52). Estas grasas nos protegían de los tipos de virus y bacterias que han sido asociados con la aparición de placa patógena que lleva a la enfermedad cardiaca.
Mientras que los niveles de colesterol en la sangre proporcionan una imprecisa indicación de una futura enfermedad cardiaca, niveles altos de una sustancia llamada homocisteína en la sangre han sido correlacionados positivamente con una acumulación patológica de placa en las arterias y una tendencia a la formación de coágulos en la sangre, una combinación mortal. El ácido fólico, la vitamina B6, la vitamina B12 y la colina, son nutrientes que bajan los niveles de homocisteína en la sangre (53). Estos nutrientes se encuentran principalmente en alimentos de origen animal.
La mejor manera de tratar la enfermedad cardiaca, entonces, no es concentrarse en bajar el colesterol, ya sea con medicamentos o a través de la dieta, sino:
§ Consumir una dieta que contenga alimentos de origen animal ricos en las vitaminas B6 y B12.
§ Para aumentar la función tiroidea, el uso diario de sal marina natural, una buena fuente de yodo aprovechable.
§ Evitar las deficiencias de minerales y vitaminas que hacen que las paredes arteriales sean más propensas a rupturas y a la acumulación de placa.
§ Incluir grasas antimicrobianas (saturadas) en la dieta.
§ Eliminar de la dieta los alimentos producidos industrialmente, que contienen carbohidratos refinados, colesterol oxidado, aceites vegetales que contienen radicales libres y grasas hidrogenadas, que hacen que el cuerpo necesite una reparación constante

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