Publicado por Dr. Mercola. 01/05/2007. Traducido por Vidasostenible.

Aunque a muchos no les gusta admitirlo, el entendimiento humano de los sistemas naturales biológicos es rudimentario en el mejor de los casos. Muchas de nuestras tecnologías terminan interfiriendo con el mundo natural, algunas veces con devastadoras consecuencias.

Lo que es peor, el entendimiento de esos sistemas naturales parece que va a peor con el tiempo, no a mejor.

Además, el equilibrio ecológico se hace cada vez más complicado como resultado de la continua interferencia humana, por lo que entender éste y todos los sistemas que implica, está siendo cada vez más difícil.

Por ejemplo, el problema de la desaparición de los anfibios (ranas, sapos y salamandras) puede estar causado por múltiples factores incluyendo la pérdida de los humedales que constituyen su hábitat, la dotación de riachuelos con peces comestibles para pesca deportiva que comen renacuajos, la lluvia ácida causada por los combustibles fósiles, las sequías y las inundaciones traídas por el cambio climático, y las sustancias contaminantes que imitan al estrógeno, que pueden estar interfiriendo con su ciclo reproductivo.

A medida que la tecnología se expande, juzgar sus efectos se hace cada vez más y más difícil. Una solución es tener una estrategia de precaución, en la que los efectos son examinados y cuidadosamente sopesados antes de que cualquier nueva tecnología sea implementada.

Fuente:

Rachel's Democracy & Health News #904 April 26, 2007

La editorial de Rachel's Democracy & Health News pone de relieve los numerosos recientes problemas medioambientales a los que nos estamos enfrentando. Desde la desaparición de las abejas hasta la locura de los transgénicos, todo lo cual pone en evidencia justo lo poco que sabemos realmente en lo que se refiere a remediar nuestros errores con la naturaleza.

Considerando los muchos problemas conocidos que causa la contaminación en el medio ambiente, se puede inferir que nosotros los humanos somos los responsables de la catástrofe.

La ambición de las empresas multinacionales que son capaces de hacer cualquier cosa para generar beneficios ha sido la mecha que ha puesto en marcha una cadena de incidentes que están dañando a nuestro planeta de una forma que nadie había imaginado nunca.

Los grandes negocios introducen alrededor de 1.800 compuestos químicos nuevos cada año. Cada una de estas sustancias ejerce un impacto diferente en el medio ambiente en el cual vivimos, haciendo mucho más difícil nuestra tarea de preservarlo. Cada vez con más razón es necesario un interés mayor en proteger tu salud de incluso cantidades diminutas de estos contaminantes tóxicos para el medio ambiente y los seres vivos.

En mi próximo libro, "Cómo no formar parte del problema" examinaremos dónde se encuentran estas sustancias químicas tan perjudiciales para así poder evitarlas, con una guía exhaustiva de alternativas saludables de productos de uso cotidiano accesibles y baratas para los que no quieran formar parte del grupo de humanos que no paran de contaminar la Tierra. Todos podemos contribuir a un mundo mejor, desde nuestras casas, con las cosas que compramos y muy importante las que dejamos de comprar, y el cambio a un estilo de vida más armonioso con la naturaleza para así minimizar al máximo el impacto que creamos en ella es posible para todo el mundo. Debemos comprender que no son sólo las empresas las que contaminan, nosotros también contribuimos según los productos que compramos y que usamos diariamente.

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