La mayoría de los que vivimos en las sociedades del progreso, de la calidad de vida y de la riqueza pensamos que la contaminación, los problemas ambientales y el daño a la Tierra son cosas que sí, son inherentes a nuestra civilización, pero que escapan de nuestro control. Asumimos que estos efectos negativos son obra de determinadas grandes empresas, del funcionamiento del actual sistema económico en el que no podemos intervenir y cuanto menos regular, todo lo cual sólo puede ser alterado o cambiado por los dirigentes de más alto rango nacionales o mundiales o por la voluntad de las mayores empresas multinacionales.

Esta creencia tan extendida y tan fácil de aceptar es en su mayor parte errónea. Es verdad que hay determinadas élites que "mueven los hilos" y dirigen toda la carrera del consumo, del materialismo, del crecimiento económico imparable y de la destrucción del planeta y la consiguiente autodestrucción humana. Pero estas fuerzas negativas no "mueven tus hilos", o al menos no lo harán si no te dejas engañar por ellos. Vengo a decir, que aún (todavía...) tenemos libertad de elección. Nadie nos obliga a ser consumistas, a comprar cosas que contaminan, a desecharlas luego indebidamente participando en el daño al planeta, a aceptar el materialismo como la única forma de vida y podemos elegir otro modo vida y de consumo para dañar lo mínimo o incluso no dañar nada a la Tierra.

Es muy importante recalcar ése "todavía". Porque la humanidad, según sabemos ahora por muchas fuentes, se dirige hacia un callejón en el que no hay salida. Actualmente, en el momento en que estoy escribiendo esto, estamos todavía frente a una bifurcación del camino, en la que podemos elegir, según nuestra voluntad, si nos iremos por el camino del Mal y la autodestrucción o por el del Bien y la libertad y el progreso (espiritual) de la raza humana.

La especie humana ha sido controlada por fuerzas negativas durante toda la historia del hombre que podemos recordar. Poco a poco han ido asiendo su espíritu hasta que ahora, junto con el aumento vertiginoso de la tecnología, nos acercamos a una era en la que esas fuerzas negativas pueden llegar a controlarnos "totalmente". Eso significa que tus pensamientos, tus actos y tu vida no te pertenecerán. Serás un esclavo de esas entidades sin posibilidad de escapatoria. A esto es a lo que se dirige la humanidad, lo cual está corroborado por todas las religiones y profecías mundiales, además de por datos empíricos. La "marca de la bestia" del Apocalipsis de la Biblia es un chip, y gracias a una tecnología de ondas mentales muy avanzada, los que lleven ese chip tendrán el 99% de su cerebro controlado por esas entidades oscuras, de la misma forma que hoy en día muchos de nuestros científicos son capaces de controlar hasta los movimientos de animales de laboratorio mediante chips de radiofrecuencia.

El primer paso para no dejarse controlar y no ponerse uno mismo al servicio de las fuerzas del mal es no creer que todo lo que viene de los altos mandos (gobiernos, instituciones, organizaciones internacionales, etc.) es para nuestro bien. Las instituciones gubernamentales, junto con los medios de comunicación dominantes, son las instancias donde más esfuerzo de control y más influencia tienen estas fuerzas oscuras. Sabiendo que si controlan a éstos, la dominación de la población en su conjunto a través de ellos será automática.

El segundo paso es hacer caso cada uno a su yo interior. Éste es el yo superior, nuestra alma, que siempre sabe lo que es mejor para nosotros y es la única que nos puede guiar a buen puerto en tiempos tan dificultosos. Gracias a ella, todos sabemos distinguir lo que está bien y lo que está mal. Aquellos que no puedan hacer esta distinción correctamente son los más controlados por estas entidades oscuras. Pero el camino para todos para escaparnos de sus garras es el más simple: el Amor. En nuestra civilización, hay una creencia entre las que han sido a propósito introducidas por estas entidades oscuras que dice que "las emociones son incontrolables". Esto no es cierto. Todas las emociones son controlables, sólo hace falta querer controlarlas y lo conseguiremos. La ira, la envidia, el egoísmo, pueden ser detenidas y controladas si nos observamos a nosotros mismos lo que estamos sintiendo y pensamos si lo que estamos sintiendo está Bien o Mal, según el conocimiento de nuestra alma de lo que es malo o bueno. Así, de esta forma es como nuestra alma actuará como filtro de las emociones, tanto negativas como positivas, y será nuestra consejera y maestra espiritual para poder liberar nuestro espíritu y no ser así nunca más controlados por las entidades malignas.

Por tanto, a lo que de verdad debes hacer caso es a la sabiduría de tu alma, no a la sabiduría de cualquier gobierno, experto, científico u organización. Todas (repito "todas") las informaciones exteriores que recibas deberían pasar por el filtro de tu alma, es ésta la única forma de que tus actos y tu modo de vida reflejen un valor espiritual bueno, y que no seas controlado y engañado por fuerzas negativas. Si intentas comprender todo lo que aprendes, ves u oyes no sólo con tu mente, como lo hacemos siempre automáticamente, sino también con tu alma, verás el mundo desde una luz que iluminará más, y tu comprensión de todo y de todos se ampliará enormemente. Tu libertad espiritual y emocional será mayor que la de la mayoría de los humanos de este planeta, que están controlados en un porcentaje muy elevado por fuerzas externas a ellos.

En la segunda parte de nuestro artículo, vamos a hablar de qué podemos hacer para contaminar menos. El título del artículo es muy general, ya que debemos entender que este artículo no sólo se refiere a cómo contaminar menos físicamente en el planeta, con los desechos, los productos químicos de nuestra vida diaria, sino que también se refiere, como hemos visto, a cómo contaminar menos "espiritualmente" al planeta. Este asunto ya lo hemos explicado, y tiene mucha relación con el otro tipo de contaminación que vamos a explicar ahora y que es el que todo el mundo entiende principalmente por contaminación. Pero realmente, la contaminación física de nuestro planeta es meramente un reflejo de la "contaminación espiritual" de las almas que lo habitan. El nivel espiritual es el que determina el comportamiento exterior de un ser. Es lógico entonces que, en una Tierra masacrada, esquilmada y en la que reina el sufrimiento de tanto los animales como los humanos que la habitan, las almas que están encarnadas en él, no serán del todo "puras" o "buenas". Están contaminadas por fuerzas negativas, y de lo que se trata es de limpiar nuestra alma de esa contaminación y no seguir contaminándola, porque de continuar así, llegará un momento en que habremos acabado con todo resquicio bueno que quede en ella, y nos habremos convertido en seres calculadores, sin alma, sólo con mente. En nuestro planeta hay ya muchos seres así, pero de nosotros depende no volvernos como ellos e ir para abajo en nuestra evolución.

Como dije al principio del artículo, la contaminación de nuestro planeta no es obra sólo de unos cuantos dirigentes y su grupo de amigotes de empresas multinacionales. Un ser humano de cualquier parte del mundo, aún todavía puede elegir entre diferentes formas de vivir con diferentes efectos hacia el planeta y hacia los demás. Los humanos de los países así llamados "ricos" tienen una forma de vida muy diferente de la de otros humanos que habitan los llamados países "pobres". Los humanos que viven en estos países tan "avanzados" contaminan muchísimas veces más en su vida diaria, en general, que los humanos más "pobres" que viven en aquellos países con menos recursos. Los países pobres son además utilizados como "vertederos" de los países ricos, a los que les sobra de todo. Así pues, los pobres no sólo tienen escasez de cosas para su vida, sino que también se encuentran con más basura y contaminación.

Niño que busca en la basura, mercado de Alaba, Lagos, Nigeria.

Uno de los miles de nigerianos que trabajan reparando y revendiendo equipo electrónico usado importado. Por desgracia, gran parte del equipo electrónico importado no puede ser reparado y es desechado.

Basura electrónica tirada en una zona residencial justo al lado del mercado Alaba en Lagos. Esta basura tóxica es rutinariamente incinerada aquí.

Chico contratado para cargar la basura electrónica desde el mercado Alaba en Lagos, Nigeria, hasta su cercano basurero informal que se asienta en un pantano. Ordenadores y televisores importados que no pudieron ser reparados se depositan aquí y son incinerados.

Un mar de televisiores, tubos de rayos catódicos, ordenadores, monitores y otros tipos de basura electrónica no vendibles en el mercado Alaba en Lagos, Nigeria son tirados aquí en un cercano pantano.

El desenfreno de la industria y la fabricación de los países ricos provoca el consumo excesivo, que no existiría si no se fabricaran tantas cosas innecesarias, muchas de ellas contaminantes y que esquilman los valiosos recursos de la Tierra. La lacra de la pobreza en el mundo no se puede eliminar porque no se quiere eliminar, simplemente porque a determinados países se les impide entrar en el juego perverso del sistema de la riqueza mundial. Esto se hace así, porque si a todos los países del mundo se les permitiera entrar en este juego materialista y contaminante del que disfrutan los países "ricos" la Tierra no podría soportar tal presión, y el caos y la destrucción total natural podrían acabar con toda la humanidad. Los países ricos simplemente se aprovechan de su aventajada situación, y con egoísmo y falta de empatía, no quieren cambiarla. Como aquel que dice, "Sí, hay pobres, me da mucha pena. Pero mientras que yo no sea uno de ellos, no voy a hacer nada al respecto". El problema es que si los países ricos no fueran causantes de la situación de los países pobres, estarían libres de culpa. Pero como lo son, no deberían ignorar ese hecho y actuar como si no fuera con ellos.

El modo de vida de los habitantes de los países ricos y de algunos de los países pobres contribuye a contaminar el planeta de la misma forma que lo hace una empresa contaminante. Esto lo iremos explicando poco a poco.

La mayoría de los seres humanos hoy en día no viven en armonía con la naturaleza, esto es, respetándola, no dañándola y obteniendo todo lo que necesitan de ella sin impactarla negativamente. Muchos declaran que vivir en armonía con la naturaleza en nuestros tiempos es "imposible". Esto no es del todo verdad, aunque depende de dónde te haya tocado nacer, vivirás más o menos integrado en la naturaleza. Por ejemplo, si has nacido en una tribu indígena de África o del Amazonas, claramente estarás viviendo en la mayor armonía posible con la naturaleza. Pero nacer en una tribu no es la única forma de no impactar al planeta. Cada uno de nosotros, en cualquier sitio del mundo donde hayamos nacido, tenemos la opción de vivir de una forma o de otra, de usar o no usar ciertos productos y de trabajar de una u otra forma. Hay que reconocer que muchos por mucho que quieran no tienen la oportunidad de vivir en armonía "total" con la naturaleza, pero sin embargo, todos, sin excepción, podemos acercarnos a esa armonía en diferentes niveles. Si nuestro objetivo fuera acercarnos lo máximo que nos fuera posible a cada uno a esa armonía, el mundo, definitivamente, cambiaría. El mundo es la suma total del modo de vida de todos los humanos. Si nosotros cambiamos nuestro modo de vida, el mundo cambiará como resultado. Y no hace falta que nos vayamos todos a vivir con alguna tribu. En nuestra situación, lugar de residencia, entorno, podemos acercarnos más a la naturaleza, contaminar menos y modificar el paradigma. Que la sociedad cambie depende de nosotros y es nuestra responsabilidad. El Amor es la clave. Amor a nosotros mismos, a la vida, al planeta, a la naturaleza, a todas las cosas buenas que tiene la existencia en este planeta, a la salud, a la igualdad humana, a la justicia.

A continuación, vamos a ver cómo podemos cambiar nuestro modo de vida para impactar mínimamente al planeta, no importa en qué país nos encontremos. Vamos a enumerar los problemas más sobresalientes de nuestro modo de vida, los que más afectan al planeta, a sus habitantes e incluso a nuestras almas.

En primer lugar, hablemos del consumismo. Para vivir en este planeta físico, necesitamos consumir cosas físicas, pero el exceso de consumo innecesario, el consumismo, es con lo que tenemos que tener cuidado, ya que al consumir excesivamente, producimos muchos deshechos que contaminan, y agotamos los valiosos recursos de la Madre Tierra. Además fomentamos la producción de aún más cosas innecesarias, vertiendo contaminantes químicos al aire, a la tierra y al agua en este proceso.

No estamos queriendo decir aquí que deberíamos vivir como las tribus indígenas que sólo consumen lo que ellos crean artesanalmente, sin ropas o con poca ropa, sin aparatos eléctricos, y en casas de paja. No hace falta ir a tal extremo para cambiar nuestro modo de vida y respetar la naturaleza. Somos nosotros individualmente los que tenemos que vivir responsablemente para con el medio ambiente sea cual sea nuestro lugar de residencia, ya sea debajo de un puente, en una mansión, o en un pequeño apartamento. Tenemos que aceptar que es lógico consumir para vivir o sobrevivir en el mundo, pero no hay que hacer del consumismo nuestra religión o la causa de nuestra felicidad. Las cosas que verdaderamente dan la felicidad a nuestra alma, son gratis.

El origen del consumismo está en el materialismo. Nuestra cultura tiene como objetivo, como "dios", al materialismo puro y duro. "Dime lo que tienes y te diré cuánto vales". El valor de un ser humano, lamentablemente es más veces medido por su riqueza o clase social que por otra cosa.

Una persona media viviendo en cualquier parte del mundo puede contaminar el medio ambiente de muchas formas sin necesidad de trabajar en una empresa contaminante. A todos se os viene seguro a la mente la contaminación con los vehículos. Pero ésta no es el único tipo. Es verdad que los vehículos son utilizados excesivamente. Las personas se quejan de problemas de peso y otros problemas de salud y al mismo tiempo no dudan en utilizar su coche para ir a lugares a los que perfectamente pueden ir andando en poco tiempo.

La contaminación del plástico es una contaminación fácilmente evitable e innecesaria. Vivimos a base de bolsas de plástico desechables, sin pensar ni siquiera a dónde van a terminar las bolsas que usamos cada día. De todos los comercios siempre nos traemos una o más bolsas, cada vez, y no reutilizamos ni siquiera un 50% de las que nos traemos a casa cada día. ¿Por qué éste despilfarro? ¿Por qué utilizar siempre una bolsa nueva cada vez? ¿No es un enorme coste de producción la cantidad de bolsas que se deben producir cada día para abastecer a todo el mundo de trillones de bolsas para todos los comercios? Las bolsas de plástico no deberían ser gratis porque los costes medioambientales de éstas son muy altos. Una vez que te has traído la bolsa nueva a tu casa tienes varias opciones: Reutilizarla, aunque para esto tiene el inconveniente de que su vida útil no es muy larga porque se rompe fácilmente o se ensucia, y el plástico sucio es casi imposible de limpiar. Por tanto, los buenos propósitos de reutilización no durarán mucho, porque la bolsa no aguantará mucho tiempo. Segunda opción: Reciclarla. Es una buena idea pero debes saber que el reciclaje tiene unos costes energéticos más elevados que la misma fabricación de la bolsa. Por ello es por lo que no nos venden bolsas de plástico reciclado. Tercera opción y muy tristemente la más practicada: Tirarla a la basura. La mayoría de las bolsas que nos proporcionan en los comercios acaban ahí, y éste es un problema muy grave porque estamos vertiendo al medio ambiente sustancias tóxicas que tardarán cientos de años en degradarse. Sustancias cancerígenas (PFOAs), toxinas para la reproducción y xenoestrógenos (PBDEs, ftalatos, BPA), son los componentes de estas bolsas. El plástico causa infertilidad, obesidad, otros problemas reproductivos y cáncer, entre otras enfermedades.

Debemos pensar en la capacidad y la libertad que tenemos nosotros para elegir "no contaminar". En efecto, el plástico está ya fabricado, los comercios poseen bolsas. Pero si nosotros nos traemos estas bolsas a casa y las tiramos a la basura seremos nosotros los culpables de la contaminación de la Tierra, no los fabricantes. Los fabricantes no han puesto las bolsas en el medio ambiente, ellos solo las han fabricado y las han puesto en las tiendas. Lo que quiero decir aquí es que deberíamos sentirnos culpables al consumir bolsas de plástico porque es igual que si por ejemplo compramos petróleo, cuando éste no nos hace falta, es prescindible y sustituible por otras cosas, para después de comprarlo tirarlo al medio ambiente. ¿No es esto absurdo y sumamente cruel? Pues es lo mismo que hacemos con las bolsas de plástico. Las adquirimos y luego las tiramos al medio ambiente, estas bolsas se fabrican con petróleo. Estamos contaminando el medio ambiente con unas bolsas que ni siquiera son imprescindibles, porque existe la tela. Con la tela podemos hacer bolsas que nos pueden durar muchos años. Puedo ver claramente cómo esta civilización no dejará de utilizar bolsas de plástico desechables hasta que no las dejen de fabricar y de vender. Es increíble hasta donde llega la falta de consideración de las acciones de nuestra vida diaria. Nosotros no tenemos que comprarlas aunque las vendan, no es nuestra obligación. Hay alternativas a esta sopa de bolsas que estamos creando en nuestros océanos, donde ya hay más plástico que plancton. Nosotros no debemos esperar a que los gobiernos hipotéticamente se preocupen de súbito por la contaminación del plástico y creen leyes sobre esto o incluso las prohíban. Porque es de seguro que cuando esto ocurra será porque ya el daño habrá sido tan enorme que no haya más remedio que atajar el asunto. Nosotros somos responsables de nuestras propias acciones, no de las acciones de nuestro gobierno o de los fabricantes. Lo que nos debe importar toda nuestra vida es realizar las elecciones adecuadas y respetar a todo lo viviente y cuidar a aquello que nos da vida, la Tierra. No debemos delegar esa responsabilidad para con nuestras acciones en absolutamente nadie. Que vendan una cosa no significa que debamos comprarla. Que te ofrezcan bolsas gratis no significa que debas aceptarlas si tú sabes que no son buenas para el medio ambiente. Así que preocúpate de tus acciones y deja a los demás que tomen las suyas propias, que no te importe lo que hagan, lo que fabriquen, lo que vendan, lo que te tiene que importar es lo que tú hagas, porque tú eres el responsable de tu alma. Si ellos contaminan, serán sus pecados con los que tendrán que lidiar en el futuro pero tú puedes tener tu conciencia y tu alma limpias si haces lo correcto. Para tu alma, si estás en contacto con ella, no valdrán excusas del tipo "todo el mundo las usa, ¿por qué no yo?", "todos las tiran a la basura y no pasa nada, porque yo tire alguna que otra también...". Eso son sólo excusas para no hacer lo correcto. Lo de que "no pasa nada" es sólo apariencia. Somos ricos. Tenemos de todo. Pero nuestro planeta, la causa de que existamos aquí y de que estemos vivos, está muriendo...

Lo que hemos hablado del plástico también podemos aplicarlo a todo lo que compramos. El plástico se encuentra en muchos envoltorios, y nuestra mejor elección es comprar en sitios donde los alimentos o los objetos no tengan envoltorios individuales de plástico. Lo ideal es que las empresas dejaran de envolver cada objetito en su plástico individual, pero hasta que llegue ese día, tú debes hacer lo que puedas y evitar los plásticos todo lo que te sea posible y si tienes que comprar objetos con envoltorio de plástico, asegurarte de reciclarlo.

Más información sobre la contaminación del plástico

Más información sobre la contaminación del alma

Fotos de: Basel Action Network